Con emoción y alivio, la familia y la sociedad argentina celebran la liberación de Nahuel Gallo, el gendarme detenido en Venezuela desde diciembre de 2024. Tras más de 400 días de encierro sin información clara y denuncias de detención arbitraria, Gallo ya vuela rumbo a Argentina, en un desenlace que pone fin a una larga espera.
La noticia de la liberación de Nahuel Gallo se conoció este domingo 1 de marzo de 2026, cuando su pareja, María Alexandra Gómez, confirmó a través de redes sociales que el gendarme argentino ya está de regreso y en un avión con destino a Buenos Aires tras permanecer más de 448 días detenido en Venezuela. La emoción de la familia y allegados se mezcló con el alivio por el fin de una etapa marcada por la incertidumbre y el reclamo constante de libertad para Gallo, quien había sido acusado por las autoridades venezolanas de supuestas actividades ilegales sin que existieran pruebas claras ni debido proceso.

Durante todo este tiempo, el caso de Nahuel Gallo fue seguido con atención por organismos de derechos humanos, representantes diplomáticos y líderes políticos, tanto en Argentina como en el exterior. La detención del gendarme generó reclamos por parte del gobierno argentino, que la calificó repetidamente como arbitraria y exigió su excarcelación ante instancias internacionales, incluida la Corte Penal Internacional.
El presidente Javier Milei también se pronunció en diversas oportunidades durante la crisis por la situación de Gallo, exigiendo públicamente al régimen chavista la liberación inmediata del gendarme y utilizando todos los canales diplomáticos disponibles para lograr su regreso. En declaraciones oficiales, Milei describió la detención de Gallo como un “secuestro ilegal” y aseguró que el gobierno argentino trabajaría “para devolverlo sano y salvo a Argentina”.
El regreso de Nahuel Gallo simboliza no solo la culminación de una lucha personal y familiar, sino también un triunfo de la presión internacional y de las gestiones políticas que no cesaron durante más de un año. Su liberación es celebrada en Argentina como un acto de justicia y esperanza, con la esperanza de que pueda reunirse pronto con sus seres queridos y retomar su vida tras una experiencia que conmovió a la sociedad.
