El Congreso de la Nación inicia este lunes un nuevo período de sesiones extraordinarias, convocadas por el presidente Javier Milei, que se extenderán hasta el 27 de febrero, en la antesala de la apertura del período ordinario prevista para el 1 de marzo.
A diferencia de otros recesos legislativos, el Poder Ejecutivo decidió activar la agenda parlamentaria en pleno mes de febrero, por tercer año consecutivo, con un temario centrado en reformas estructurales orientadas a la recuperación económica, entre las que se destaca la reforma laboral, considerada prioritaria por el Gobierno.
El proyecto, impulsado por el oficialismo, cuenta con dictamen de mayoría en el Senado y es coordinado políticamente por la titular del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, Patricia Bullrich. La iniciativa apunta a modernizar el régimen laboral, promover la generación de empleo formal y reducir la litigiosidad, con el objetivo de mejorar la competitividad y atraer inversiones.
Según trascendió, el oficialismo trabaja para convocar a sesión entre el 11 y 12 de febrero, mientras continúan las negociaciones con bloques dialoguistas para alcanzar el quórum necesario. En ese marco, el Gobierno mantiene conversaciones con senadores de la UCR, el PRO y fuerzas provinciales, cuyos votos resultan clave para el tratamiento del proyecto.
Además de la reforma laboral, el temario de las sesiones extraordinarias incluye otros proyectos de impacto económico, como modificaciones a la Ley de Glaciares, el acuerdo Mercosur–Unión Europea y distintos pliegos diplomáticos. Varias de estas iniciativas son observadas por gobernadores y sectores productivos por su potencial incidencia en inversiones y desarrollo regional.
Desde el Ejecutivo destacan la decisión de mantener activo al Congreso durante el receso estival, en línea con la necesidad de acelerar reformas que consideran fundamentales para consolidar la estabilidad macroeconómica, fortalecer el crecimiento y sentar reglas claras para el sector privado.
Con una composición parlamentaria sin mayoría propia, el oficialismo encara un escenario de negociaciones intensas, en el que cada avance legislativo dependerá del respaldo de los bloques aliados. El resultado de estas sesiones extraordinarias será determinante para el rumbo político y económico del primer trimestre del año.

