Los datos de la realidad vuelven a demoler, una vez más, el relato apocalíptico del kirchnerismo y de los economistas que pronosticaban una depresión eterna. La actividad economica argentina no solo ha dejado atrás la recesión heredada del populismo, sino que muestra un comportamiento expansivo vigoroso que sorprende incluso a las consultoras privadas más cautelosas.
Según el prestigioso Índice General de Actividad (IGA) elaborado por la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados, la economía argentina consolidó en octubre un giro definitivo en su tendencia. El nivel general registró un crecimiento mensual del 0,7% respecto de septiembre, confirmando que la recuperación es sostenida mes a mes y no un simple rebote estadístico.

Sin embargo, el dato que sepulta cualquier discusión sobre el rumbo del modelo libertario es la comparación interanual: el incremento fue del 4,6% respecto de octubre de 2024. Más contundente aún es el acumulado de los primeros diez meses del año, que cerró con una mejora de 5,8%.
Este crecimiento acumulado es un logro extraordinario, especialmente si se considera que se ha conseguido en un período de profunda reorganización macroeconómica, donde el gobierno de Javier Milei tuvo que desactivar la bomba hiperinflacionaria y sanear el Banco Central.
El informe del IGA-OJF, que releva 122 series estadísticas y funciona como un indicador adelantado del PBI, destaca un “mejor panorama para la actividad que lo previsto en los últimos meses”. En otras palabras: el mercado subestimó la velocidad de la recuperación que generó la confianza en el plan fiscal y monetario.
Crecimiento generalizado: Finanzas y Agro a la cabeza
Lo más saludable de este repunte es que no es aislado. Ocho de los once sectores relevados mostraron mejoras, lo que indica que la reactivación ya se siente en casi toda la estructura productiva.
El sector de Intermediación Financiera se convirtió en la estrella del mes, con un impresionante avance interanual del 31%. Este dato es clave: lejos de la especulación con Leliqs del pasado, este crecimiento refleja la vuelta del crédito genuino al sector privado y a las familias, motorizado por la baja de la inflación y la estabilidad cambiaria.
Por su parte, el Agro dio la nota positiva al cortar una racha de seis meses de caída. El campo, el motor histórico del país al que este Gobierno le ha sacado el pie de encima, creció un 4,8%, traccionado por un empuje del segmento agrícola del 12,3%, compensando las dificultades coyunturales de la ganadería.

Energía y Minería: Los nuevos pilares
La Minería volvió a demostrar por qué es uno de los vectores de desarrollo más importantes para la Argentina de la libertad. El sector registró una suba del 3,9% interanual, alcanzando la asombrosa cifra de 56 meses consecutivos de crecimiento.
Dentro de este rubro, la producción de petróleo crudo aumentó un 13,5%, una señal inequívoca del éxito de las políticas de desregulación en Vaca Muerta y la confianza de los inversores internacionales. Entre enero y octubre, el rubro “minas y canteras” acumuló un avance de 7,4%, confirmándose como la columna vertebral del nuevo modelo exportador.

La economía real reacciona
Sectores clave para el empleo también mostraron números verdes, desmintiendo la idea de un parate en la calle. La Construcción creció un 4% interanual, mientras que el Comercio (mayorista y minorista) avanzó un 2,7%. Incluso las actividades inmobiliarias y empresariales mostraron un alza del 2,6%.
La industria manufacturera, el sector más golpeado por las distorsiones de precios relativos del modelo anterior, mostró una señal de vida con una mejora mensual de 0,9%. Si bien en la comparación interanual cayó 1,1%, el acumulado del año ya muestra un alza del 2%, indicando que la reconversión hacia una industria competitiva está en marcha.
Estos datos privados van en sintonía con lo que ya había adelantado el INDEC con el EMAE de septiembre (crecimiento mensual de 0,5% y acumulado anual de 5,2%).
Con tres meses consecutivos de mejora y un acumulado que roza el 6%, Argentina no solo evitó la recesión técnica, sino que se encamina a cerrar un 2025 histórico, demostrando que el orden fiscal y la libertad económica son la única receta para el crecimiento sostenido.
