YPF, la petrolera nacional que durante años fue utilizada como una caja política y un bastión de la burocracia kirchnerista, está demostrando un cambio de era rotundo bajo la nueva administración. La compañía anunció que logró un nuevo récord histórico en Vaca Muerta: alcanzó, por primera vez, los 200.000 barriles diarios de shale oil producidos exclusivamente por la empresa.

Este hito no es un dato aislado; es el resultado directo de la nueva gestión enfocada en la eficiencia y la productividad. El récord representa un espectacular crecimiento del 82% en menos de dos años.
Basta comparar las cifras: cuando Horacio Marín asumió la presidencia de YPF en diciembre de 2023, la producción de shale oil estaba estancada en 110.000 barriles diarios, producto de años de desmanejo y falta de inversión eficiente.
Bajo una estrategia de transformación profunda, la compañía prácticamente duplicó su producción propia en tiempo récord, impulsando al sector energético argentino a niveles que lo acercan a las grandes potencias productoras.
El CEO de YPF destacó que este logro no es solo productivo, sino el reflejo de un “cambio profundo en nuestra forma de operar”.
Ese cambio, que diferencia a esta gestión de la anterior, se sostiene en pilares de eficiencia y tecnología, en lugar de ideología:
Digitalización y tecnologías avanzadas, como RTIC, inteligencia artificial y herramientas de análisis predictivo, que permitieron optimizar recursos.
Metodologías de mejora continua, implementando el sistema Toyota Well (TPS) para acelerar tiempos, reducir costos y maximizar la eficiencia.
Excelencia operativa en el Upstream, con equipos orientados a resultados y trabajo colaborativo.
Esta combinación de profesionalismo permitió a YPF aumentar su producción propia sin comprometer costos, manteniendo operaciones más estables y competitivas.

En el marco del Plan 4×4, YPF se propuso transformar a Vaca Muerta en el verdadero motor energético y económico de la Argentina. Alcanzar los 200 mil barriles propios diarios es la señal concreta de que ese objetivo avanza a paso firme.
Este crecimiento no solo fortalece a YPF, sino que es vital para el país: permite aumentar las exportaciones de crudo, generar las divisas que Argentina necesita, crear empleo de calidad e impulsar las inversiones en infraestructura energética clave.
