La estafa electoral en Tucumán se ha consumado. En un acto que desnuda las peores mañas de la vieja política, el gobernador Osvaldo Jaldo presentó formalmente su renuncia al cargo de diputado nacional, para el cual había sido electo el pasado domingo.
Esta maniobra obscena, conocida como “candidatura testimonial”, confirma lo que el electorado sospechaba: Jaldo nunca tuvo la intención de asumir. El gobernador utilizó su imagen y los recursos del Estado provincial para traccionar votos, engañando a los tucumanos que creyeron votar por él, para terminar cediendo la banca a un referente del kirchnerismo duro.

El beneficiario directo de esta estafa es Javier Noguera, ex intendente de Tafí Viejo y hombre alineado con el kirchnerismo más recalcitrante.
La renuncia de Jaldo, presentada ante el Juzgado Federal con competencia electoral de Tucumán, es un monumento al cinismo. En una breve nota, el gobernador expone el engaño sin el menor pudor.
“Quien suscribe… me dirijo a usted a fin de elevar mi renuncia indeclinable como candidato electo a diputado nacional en primer término por el Frente Tucumán Primero”, expresa la carta. ¿La justificación? “Dicha renuncia obedece a razones de público conocimiento”.
Esas “razones de público conocimiento” no son otras que el hecho de que él ya es gobernador y jamás pensó en mudarse a Buenos Aires para legislar. Es la admisión explícita de que su candidatura fue un fraude desde el primer minuto.
El Juez Federal Guillermo Díaz Martínez ya dio curso a la dimisión y activó el mecanismo de reemplazo. Y aquí es donde la traición de Jaldo se vuelve aún más grave para los intereses de la provincia y del país.
Al correrse Jaldo, la lista del “Frente Tucumán Primero” avanza. Con la diputada Gladys Medina ya asegurada, el siguiente en la línea era Javier Noguera, quien ocupaba el tercer lugar.

Este es el manual de la casta que el Presidente Milei busca desterrar. Utilizan la confianza del pueblo no para gobernar, sino como un cheque en blanco para repartir cargos entre sus amigos, sin importar la ideología o el daño que le hagan al país.
Osvaldo Jaldo le debe una explicación a cada tucumano que le dio su voto. Les mintió en la cara. Usó su nombre para estafar al electorado y garantizarle fueros y un salario del Estado a un dirigente que representa el pasado de la inflación, el déficit y la corrupción.
Mientras tanto, Noguera dejará su banca vacante en la legislatura provincial, que será ocupada por Edith Noemí Comolli. Un simple intercambio de figuritas de la política, financiado por el voto de la gente, que mira atónita cómo la vieja política se resiste a morir.
