Superávit en alza y disciplina fiscal. En septiembre, el Gobierno de Javier Milei registró un superávit primario de $696.965 millones y acumuló un 1,3% del PBI en los primeros nueve meses del año, pese a la caída en la recaudación.
El Gobierno nacional informó que el Sector Público Nacional (SPN) alcanzó en septiembre un superávit fiscal primario de $696.965 millones, consolidando nueve meses consecutivos de equilibrio en las cuentas públicas. El resultado se logró a pesar de la desaceleración en la recaudación, gracias al mantenimiento del gasto público bajo control.
De acuerdo con los datos oficiales difundidos por el Ministerio de Economía, el Estado acumuló entre enero y septiembre un superávit primario equivalente al 1,3% del Producto Bruto Interno (PBI) y un superávit financiero de $309.623 millones, que representa aproximadamente el 0,4% del PBI.

El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró los números a través de su cuenta oficial en X (ex Twitter), destacando que “en los primeros nueve meses del año se registró un superávit primario de aproximadamente 1,3% del PIB y un superávit financiero de 0,4% del PIB”.
Caputo subrayó que el Gobierno se acerca a la meta de alcanzar un superávit financiero del 1,5% del PBI prevista en el Presupuesto 2026. “Solo tendría que sumar 0,2 puntos para cumplir con el objetivo anual”, señaló el funcionario.
En cuanto al gasto, el ministro explicó que “el gasto primario se mantuvo estable en términos reales frente a septiembre de 2024”, con incrementos moderados en algunos rubros sociales. Las jubilaciones y pensiones contributivas crecieron 8,9% interanual, la Asignación Universal para Protección Social 17,9% y las transferencias a universidades 3,2%.
Por último, Caputo comparó el resultado financiero actual con el del año anterior: “El superávit financiero de $309.623 millones contrasta con el déficit de $511.533 millones registrado en septiembre de 2023, equivalente a casi $2,1 billones ajustados por inflación”.
Con este desempeño, el Gobierno de Milei consolida su narrativa de disciplina fiscal y control del gasto, en línea con los objetivos de equilibrio presupuestario que busca sostener de cara al 2026.
