La lluvia de este lunes volvió a exponer una de las falencias más graves de la ciudad: la falta de obras hídricas y de un plan integral de desagües. A pesar de que los tucumanos padecen el mismo problema cada vez que llueve, la intendenta Rossana Chahla no ha dado respuestas concretas.

En apenas dos horas, cayeron 30 milímetros de agua y numerosas arterias quedaron bajo agua, dificultando la circulación incluso en automóvil. Calles como Siria y Chile se transformaron en ríos improvisados, lo que evidencia la ausencia de mantenimiento en bocas de tormenta y desagües pluviales.

La postal de autos varados y vecinos sorteando anegamientos se repite año tras año sin soluciones de fondo. Desde la Municipalidad insisten en culpar a la “intensidad de la lluvia”, pero lo cierto es que la falta de infraestructura y de planificación urbana convierte a cada tormenta en una pesadilla.

La intendenta Chahla, que asumió prometiendo modernización y eficiencia en los servicios, aún no mostró resultados en un problema estructural que afecta directamente la vida cotidiana de los capitalinos. La pregunta que muchos se hacen es clara: ¿hasta cuándo la ciudad va a seguir paralizada cada vez que llueve?
