La Municipalidad de San Miguel de Tucumán, comandada por la tik toker Rossana Chahla, y el Gobierno provincial del estafador testimonial, Osvaldo Jaldo, presentan los arreglos de calles como parte de un plan de mejoras, pero la realidad es que a menos de un mes de las elecciones reaparece una práctica recurrente del peronismo: inaugurar arreglos de último momento, sin planificación y con un claro objetivo electoral. Está claro que no se piensa en el ciudadano, sino en la foto de campaña.
El microcentro tucumano vive jornadas de fuerte caos vehicular por una serie de cortes simultáneos en avenidas y calles clave como Belgrano, Salta y Sarmiento. A ellos se suman interrupciones en Av. Roca (N) entre Plazoleta Dorrego y Entre Ríos, Av. Roca (S) desde Las Heras hasta Entre Ríos y Av. Belgrano (N) de 12 de Octubre a Lucas Córdoba, además de cruces como Bolívar y Jujuy, y La Rioja con pasaje Dorrego.
También se dispusieron cortes parciales en Entre Ríos al 100 y Ayacucho entre Gral. Paz y San Lorenzo. Aunque las autoridades recomiendan planificar recorridos y prestar atención a la señalización, el malestar entre vecinos y comerciantes crece ante la desorganización.
La Rossana Chahla y Osvaldo Jaldo quedaron en el centro de las críticas por replicar esta modalidad kirchnerista. En lugar de avanzar con un plan ordenado que evite congestionamientos y contemple alternativas de circulación, las obras se ejecutan a destiempo y con fuerte impacto en la vida cotidiana.
Mientras en países serios este tipo de trabajos se realiza en horarios nocturnos o de bajo tránsito, y en no más de uno o dos días, en Tucumán se extienden sin coordinación y con impacto directo en la rutina de miles de personas. Lo que debería ser una mejora urbana termina convertido en un circo de obras apresuradas que buscan mostrar gestión, cuando en la práctica generan más problemas que soluciones.

