La Bombonera se prepara para una transformación histórica: el club iniciará una ambiciosa ampliación que llevará su capacidad a más de 80.000 espectadores. El proyecto, ideado por la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme, incluye la demolición de la tribuna sobre Iberlucea, la construcción de nuevos palcos y plateas, y una serie de obras complementarias que modernizarán el estadio sin necesidad de comprar casas vecinas ni abandonar el barrio.
Boca Juniors dio el primer paso hacia una de las obras más esperadas por sus socios e hinchas: la ampliación y modernización de la Bombonera. El mítico estadio del barrio de La Boca, que en 2025 cumple 85 años desde su inauguración, se prepara para una transformación profunda que promete aumentar su capacidad, sumar tecnología y renovar su infraestructura, todo sin abandonar su ubicación ni entrar en conflicto con los vecinos.
Desde hace meses, la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme trabaja en un plan secreto que dejará atrás proyectos como el “Bombonera 360”, el estadio en la Isla Demarchi o el llamado “Proyecto Esloveno”. En cambio, se apostará por una solución concreta, viable y basada en un principio rector: no comprar ni expropiar propiedades linderas.
Un estadio más grande y moderno
El corazón del proyecto se sitúa sobre la calle Dr. del Valle Iberlucea. Allí se demolirán completamente las actuales plateas preferenciales y palcos construidos en los años 90 bajo la gestión de Mauricio Macri. En su lugar se levantará una nueva estructura que se extenderá hasta la tercera bandeja, completando el anillo del estadio y permitiendo incorporar más de 10.000 nuevas ubicaciones.
Con esta reforma, la capacidad de la Bombonera pasará de 56.000 a un rango de entre 71.000 y 83.000 espectadores, según lo determinen las exigencias de la FIFA respecto al porcentaje mínimo de asientos. La ampliación incluirá 240 palcos —actualmente hay 86—, con espacios interiores, balcones al aire libre y accesos con ascensores.
A su vez, el campo de juego será desplazado unos metros hacia las vías del tren y la calle Irala para ganar espacio interno. Esta reconfiguración permitirá acercar aún más las populares al campo, eliminar espacios muertos en los córners y anular el túnel visitante, lo que también mejorará la seguridad y el protocolo de ingreso de los equipos.
Tecnología, accesibilidad y servicios
La nueva Bombonera también incorporará una serie de innovaciones tecnológicas y mejoras estructurales. Se instalará una pantalla LED de 360° que recorrerá el borde superior del estadio y se construirá un techo que cubrirá por completo la tercera bandeja popular, brindando mayor comodidad al público.

En cuanto a los accesos y comodidades, ya se trabaja en una fase previa que contempla la remodelación de puertas de ingreso, pavimentación de áreas de tierra para estacionamientos, mejor iluminación externa y refacción de espacios internos. Además, está en marcha la construcción de un nuevo patio de comidas que antecederá a la apertura de un Hard Rock Café dentro del predio.
El plan prevé también la reubicación de los bancos de suplentes al lado opuesto del actual, lo que permitirá que la platea baja preferencial llegue al césped, al igual que la Platea L. El túnel de salida será único y central, respetando los estándares internacionales de competencia.
Financiación y cronograma
Una de las principales preocupaciones del proyecto fue la forma de financiarlo. Según cálculos internos del club, la preventa de los nuevos palcos por un período de tres años permitirá recaudar los fondos necesarios para realizar la totalidad de la obra, estimada en menos de 100 millones de dólares. Además, cuatro o cinco empresas nacionales, incluyendo un banco de peso, se mostraron dispuestas a participar del financiamiento.
En principio, Boca intentará evitar el endeudamiento externo y tampoco descarta incorporar un sponsor al nombre del estadio, tal como hizo River con el Monumental, aunque no es la opción preferida. El nombre “Bombonera” no se vería afectado y conservaría su peso simbólico.
Las obras principales comenzarían a fines de 2025 o durante 2026, una vez concluidas las tareas previas. Durante ese tiempo, el equipo deberá mudar su localía por entre tres y seis meses. Aún no se definió la sede alternativa, pero las opciones que se barajan son el Estadio Único de La Plata, el Nuevo Gasómetro (San Lorenzo) y el José Amalfitani (Vélez Sársfield).
Aval político y legal
El proyecto recibió un impulso decisivo en 2023, cuando la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires retiró a la Bombonera del listado de inmuebles históricos protegidos, lo que liberó las restricciones legales que dificultaban reformas estructurales. También se cuenta con un acuerdo firmado en 1995 que autoriza a construir sobre el espacio aéreo de la calle Iberlucea sin afectar el tránsito.

Resumen de los principales cambios
- Capacidad: de 56.000 a entre 71.000 y 83.000 espectadores.
- Palcos: de 86 a 240, con diseño moderno y balcones exteriores.
- Remoción total de la tribuna sobre Iberlucea.
- Campo de juego: desplazado hacia la calle Irala.
- Tribunas populares: más cercanas al césped, sin túnel visitante.
- Cierre de los codos y rediseño de la caída de las gradas.
- Pantalla LED 360° y nuevo techo para la tercera bandeja.
- Nuevo túnel unificado y relocalización de bancos de suplentes.
- Ascensores y mayor accesibilidad en todos los niveles.
- Financiamiento: con preventa de palcos y aporte de empresas.
- Sin compra de viviendas ni mudanza de barrio.
La nueva Bombonera empieza a tomar forma. La gestión de Riquelme apuesta a saldar una deuda histórica con los socios y a posicionar al estadio en el nivel de los grandes coliseos del mundo, sin abandonar la mística ni la identidad que lo hacen único. Con obras concretas, financiación planificada y sin promesas imposibles, el club de la Ribera parece haber encontrado por fin el camino para agrandar su casa.
