Un nuevo hecho de inseguridad golpea al sector de distribución de armamento en Argentina. En las últimas horas se denunció el robo de 30 pistolas Bersa calibre 9 milímetros, que estaban siendo enviadas desde la planta de fabricación hacia un comercio ubicado en San Miguel de Tucumán. Según informaron desde la empresa distribuidora, el hecho ocurrió mientras el cargamento estaba en tránsito, y aún se desconoce el paradero de las armas.
La mercadería iba dirigida al local Canigó, una armería legalmente habilitada que funciona sobre calle 24 de Septiembre al 300, en la capital tucumana. Fue el propio dueño del comercio, Ernesto Vidal, quien confirmó la situación tras ser notificado por parte de la firma Bersa SA, responsable de la fabricación y distribución del lote robado.

“Nos llamaron desde la fábrica para avisarnos que el cargamento que debía llegar a nuestro negocio había sido sustraído”, explicó Vidal. El hecho habría tenido lugar en un taller vinculado a la empresa de transporte, ubicado fuera de la provincia de Tucumán. Allí, desconocidos lograron ingresar y acceder al camión que contenía las cajas con las armas, llevándose las 30 pistolas y otros accesorios.
Vidal ya realizó la denuncia correspondiente, pero al momento no recibió avances sobre la investigación. “Hasta ahora no hay ninguna novedad concreta. No sabemos si fue un robo planificado, si fue al voleo, ni en qué momento exacto ocurrió. Lo único claro es que las armas nunca llegaron”, detalló el comerciante.
El episodio generó preocupación entre las autoridades, que ya solicitaron colaboración a las fuerzas de seguridad de distintas jurisdicciones. Se teme que el armamento pueda terminar en el mercado negro, agravando los riesgos para la seguridad pública.
Desde la empresa fabricante, Bersa SA, también instaron a la ciudadanía a no adquirir armas fuera de los canales oficiales, ya que eso podría entorpecer el proceso de rastreo. Las pistolas sustraídas están registradas con sus respectivos números de serie, lo que permitiría su identificación en caso de que aparezcan.
En caso de que las armas sean localizadas, explicó Vidal, la empresa deberá entregarlas a la Fiscalía interviniente. Luego se evaluará si es posible levantar el pedido de secuestro para reincorporarlas al circuito legal, o si deberán ser destruidas, algo que suele suceder cuando las armas estuvieron en circulación fuera del control de las autoridades. “Si eso ocurre, tendríamos que realizar un nuevo pedido completo para reponer el stock”, lamentó.

El robo de las Bersa 9mm plantea nuevamente interrogantes sobre la seguridad en la cadena logística de armamento legal, un sector que maneja mercancía de alto valor y que requiere controles estrictos tanto en el transporte como en el almacenamiento. “Es un golpe importante desde lo comercial, pero también una señal de alerta sobre cómo se está cuidando este tipo de cargamentos”, expresó el empresario.
Hasta el momento, ninguna autoridad nacional o provincial emitió un parte oficial sobre el caso. La investigación quedó a cargo de las fuerzas de seguridad y la fiscalía de la jurisdicción donde se produjo el robo.
