En una final electrizante y repleta de tensión desde el primer minuto, Platense se impuso 1-0 a Huracán y se consagró campeón del Torneo Apertura 2025, logrando el primer título de su historia en la élite del fútbol argentino. El escenario fue el Estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero, que fue testigo de un partido parejo, friccionado, con alternativas cambiantes y una definición marcada por la eficacia y el temple del Calamar.
La previa tenía todos los condimentos: un título en juego, dos equipos con estilos bien definidos y una multitud que acompañó desde las tribunas. El inicio del encuentro lo dejó claro: no iba a haber tregua. Desde el pitazo inicial de Facundo Tello, tanto Platense como Huracán salieron a disputarlo con intensidad, protagonizando un ida y vuelta vibrante, de mucha disputa en la mitad de la cancha y llegadas repartidas.
Platense, fiel a la idea que lo trajo hasta la final, trató de presionar alto y buscar asociaciones rápidas con Ronaldo Martínez y Vicente Taborda como estandartes ofensivos. Huracán, por su parte, apostó a la explosión de Walter Mazzantti y a los chispazos de Agustín Urzi, quien avisó temprano con un remate que se fue por encima del travesaño. El equilibrio fue la constante del primer tiempo, donde ambos equipos tuvieron sus momentos pero sin poder romper el cero.

El Calamar contó con chances claras, como un cabezazo de Leonel Picco que obligó a una atajada fenomenal de Hernán Galíndez, y una combinación entre Martínez y Silva que finalizó con un disparo apenas ancho. El Globo también pudo abrir el marcador con una acción individual de Mazzantti que dejó a Urzi frente al gol, pero la definición no fue precisa. La tensión era palpable y el entretiempo llegó con el marcador en blanco y una gran incógnita sobre quién lograría destrabar el encuentro.
En el complemento, Huracán salió con una postura más ofensiva. Kudelka movió el banco y buscó con insistencia. Mazzantti generaba desequilibrio por la banda izquierda, pero sin profundidad suficiente. Platense, por el contrario, optó por replegarse y apostar a la contra con Ignacio Schor y los ingresos que le daban frescura en ataque.

El golpe definitivo llegaría a los 18 minutos del segundo tiempo. Una pelota parada, una de las armas preferidas de Platense, fue ejecutada con precisión por Taborda. La peinó Nacho Vázquez y le cayó a Guido Mainero, que sacó un remate impresionante de derecha que se colgó del ángulo. Golazo. Delirio total. El Marrón se ponía en ventaja con una joya que valía oro.

A partir de allí, Platense se cerró aún más. Huracán, con corazón y empuje, buscó el empate con centros y arrestos individuales, pero el destino parecía ya sellado. Wanchope Ábila encontró a Mazzantti en una de las más claras, pero el delantero falló en el centro final. Rodrigo Herrera pudo liquidarlo en una contra, pero su remate se fue por arriba. En los minutos finales, la desesperación del Globo contrastaba con la solidez y concentración de los de Orsi y Gómez.
Ni los cinco minutos adicionados pudieron torcer el rumbo. Así dieran media hora más, parecía que el empate nunca llegaría. Platense supo pegar en el momento justo y resistir con inteligencia y carácter. La historia ya estaba escrita, y tenía tinta marrón.

Con esta victoria, el Club Atlético Platense grita campeón por primera vez en su historia. Un logro monumental que quedará grabado a fuego para los hinchas calamares, que acompañaron una campaña inolvidable, con hazañas en Avellaneda, Núñez, Boedo y, finalmente, en Santiago del Estero.
El equipo de Vicente López no solo se quedó con la gloria del Apertura, sino que además se clasificó a la próxima Copa Libertadores y disputará el Trofeo de Campeones. Un premio inmenso para un grupo que soñó, luchó y escribió el capítulo más dorado de su historia. Los festejos empezaron en el norte del país, pero prometen no tener fin en el corazón del barrio.
Platense campeón. De verdad, de historia y de emoción.
