Franco Colapinto logró avanzar cinco posiciones y finalizó 13° en el histórico Gran Premio de Mónaco, en su segunda participación con Alpine. El piloto argentino completó una carrera exigente y mostró reflejos clave en situaciones de riesgo.
Franco Colapinto volvió a destacarse en la Fórmula 1 con una sólida actuación en el Gran Premio de Mónaco, donde finalizó en el 13° puesto tras haber largado 18°. En una carrera marcada por los incidentes y las estrategias de boxes, el piloto argentino demostró madurez al volante de un Alpine que aún no le permite pelear por los puestos de vanguardia.
El trazado callejero de Montecarlo, uno de los más exigentes y tradicionales del calendario, no dio respiro. Colapinto ganó su primer puesto tras el incidente de Gabriel Bortoleto en la primera vuelta y continuó avanzando gracias a decisiones tácticas y paradas oportunas.
Uno de los momentos clave fue el choque entre Pierre Gasly, compañero de equipo de Colapinto, y Yuki Tsunoda. Franco mostró grandes reflejos para evitar el impacto con el monoplaza del francés, que quedó fuera de carrera por daños en la suspensión.
La estrategia también fue fundamental. Colapinto realizó dos paradas en boxes, ambas para colocar neumáticos medios. A pesar de volver en el puesto 19 tras su primera detención, logró recuperar posiciones gracias a un ritmo parejo y a los ingresos a boxes de sus rivales.
Con este resultado, Franco Colapinto cerró su segundo Gran Premio con Alpine mostrando consistencia, inteligencia en carrera y reflejos decisivos en una pista donde cualquier error puede costar caro.
