El furor por las fotos estilo Ghibli generadas por inteligencia artificial despertó preocupación por el uso de datos personales y la seguridad de la información compartida.
En los últimos días, las redes sociales se inundaron de versiones caricaturescas y artísticas de fotos personales generadas por ChatGPT. Desde retratos al estilo Studio Ghibli hasta adaptaciones en clave Simpson o Rick & Morty, la nueva función de imagen personalizada de OpenAI se volvió viral. Sin embargo, detrás de esta tendencia en apariencia inofensiva, se esconden importantes riesgos relacionados con la privacidad digital.
La función permite a los usuarios subir fotos reales, que luego son transformadas por inteligencia artificial en distintos estilos visuales. Pero este proceso no es tan simple como parece: al cargar una imagen, el usuario entrega ciertos datos a la plataforma, que pueden incluir no solo la foto en sí, sino también metadatos ocultos como ubicación, hora de captura, e incluso detalles personales asociados a la cuenta.
Según la política de privacidad de OpenAI, esta información puede ser utilizada para mejorar el servicio y entrenar futuros modelos de IA, lo que genera inquietud sobre su posible uso comercial o exposición accidental.
Pérdida de control sobre tus imágenes
Una vez que una foto es cargada a ChatGPT, el usuario pierde el control sobre cómo es almacenada o procesada. A diferencia de servicios diseñados para almacenamiento seguro, como Google Fotos o iCloud, la plataforma de OpenAI no ofrece opciones para eliminar manualmente las imágenes enviadas.
Además, la falta de garantías absolutas sobre la confidencialidad de los datos preocupa a expertos en ciberseguridad. En caso de una filtración o hackeo de cuentas, las imágenes y conversaciones almacenadas podrían caer en manos de terceros y ser utilizadas en ataques de ingeniería social, suplantación de identidad o explotación indebida de la información.
Uno de los escenarios más sensibles es el envío de fotos que incluyan menores de edad. Esto no solo plantea serias cuestiones éticas, sino también potenciales riesgos para la seguridad de los niños, especialmente si las imágenes circulan sin el consentimiento de los adultos responsables.
¿Qué recomienda la comunidad de seguridad digital?
Expertos aconsejan tener especial precaución al utilizar funciones que requieren subir contenido personal. Entre las recomendaciones básicas figuran:
Evitar subir imágenes con datos sensibles como rostros de menores, documentos o ubicaciones reconocibles.
No utilizar ChatGPT como servicio de almacenamiento. La plataforma no está diseñada para resguardar archivos personales.
Leer los Términos de Servicio y Políticas de Privacidad antes de compartir contenido.
Preferir servicios especializados con cifrado de extremo a extremo y controles de privacidad más robustos si necesitás procesar imágenes de forma segura.
OpenAI, por su parte, sostiene que no comparte ni almacena indefinidamente los datos y recuerda a sus usuarios que no deben enviar información confidencial durante el uso de la plataforma. Aun así, el creciente uso de estas herramientas plantea un desafío urgente: cómo equilibrar creatividad y entretenimiento con la protección de la privacidad.
