La OEA advirtió sobre los posibles impactos del fenómeno climático durante 2026 y 2027. El Litoral y la Cuenca del Plata aparecen entre las zonas con mayor riesgo de lluvias intensas, crecidas de ríos e inundaciones, mientras otras regiones de América podrían enfrentar sequías severas.
El fenómeno de El Niño se fortalece y genera preocupación por sus posibles consecuencias en distintas regiones de América. Un informe técnico elaborado por la Organización de los Estados Americanos (OEA), junto con la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), advierte que el evento 2026-2027 podría alcanzar una intensidad muy fuerte y provocar impactos significativos durante los próximos meses.
En la Argentina, una de las principales áreas bajo observación es la Cuenca del Plata, que comprende territorios del nordeste, el Litoral y parte del centro del país. Para los próximos meses se prevén precipitaciones superiores a los valores habituales, con riesgos asociados a crecidas de los ríos Paraná y Uruguay, anegamientos rurales y complicaciones para el transporte fluvial y la actividad portuaria.
El Litoral y la Cuenca del Plata, entre las zonas más expuestas
Las proyecciones climáticas ubican al Litoral entre las regiones que requieren mayor atención. También se contemplan posibles excesos de lluvia en sectores de Santa Fe, Córdoba, La Pampa y el oeste de Buenos Aires, aunque los impactos dependerán de la distribución de las precipitaciones y de las condiciones hidrológicas de cada zona.
Los registros y las proyecciones hidrológicas son especialmente relevantes para las poblaciones cercanas a los grandes ríos. Una sucesión de lluvias intensas puede incrementar los caudales, afectar caminos e infraestructura y generar complicaciones para las actividades productivas.
La Entidad Binacional Yacyretá solicitó activar medidas de contingencia ante el escenario previsto. Según los datos incluidos en el material de referencia, durante septiembre se registraron caudales un 37% superiores a la media histórica y se proyectaron precipitaciones de hasta 200 milímetros sobre la cuenca del río Iguazú.
El seguimiento también comprende el comportamiento del Paraná y el Uruguay, cuyos niveles pueden responder a las lluvias registradas en distintas partes de sus respectivas cuencas. Sin embargo, los especialistas advierten que estos escenarios no equivalen a un pronóstico de inundaciones para todas las localidades: la evolución dependerá de las precipitaciones efectivas, la humedad de los suelos y la infraestructura disponible.
Un fenómeno con efectos opuestos en América
El Niño no provoca las mismas condiciones en todo el continente. Mientras la Cuenca del Plata, la costa de Ecuador, el norte de Perú y sectores de Chile podrían registrar precipitaciones abundantes, otras regiones se preparan para enfrentar déficits de lluvia y problemas de abastecimiento de agua.
Entre las zonas con riesgo de sequía figuran el Corredor Seco de Centroamérica, el Caribe insular, sectores de Colombia y Venezuela y áreas de la Amazonia. El informe de la OEA advierte que en algunas regiones colombianas las precipitaciones podrían reducirse hasta un 80%, con consecuencias para los embalses, la generación hidroeléctrica y el riesgo de incendios.
En el Caribe, la disminución de las reservas de agua podría favorecer restricciones en el suministro urbano y la intrusión de agua salada en acuíferos costeros. Panamá también enfrenta riesgos para la navegación en el Canal debido a la posible reducción de los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela.
Además, la OEA estima que la falta de lluvias en el Corredor Seco centroamericano podría llevar a entre 500.000 y 750.000 personas a una situación de crisis alimentaria.
La prevención, clave para los próximos meses
Ante este panorama, los organismos internacionales instan a fortalecer los sistemas de alerta temprana, preparar recursos para emergencias y coordinar acciones entre los países. En la Argentina, el seguimiento de los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional y de los informes hidrológicos será fundamental para anticipar posibles complicaciones.
El escenario exige especial atención en las zonas ribereñas y en las áreas vulnerables a las lluvias intensas. Aunque El Niño aumenta la probabilidad de determinados eventos climáticos, no permite afirmar que todas las localidades señaladas sufrirán inundaciones.
La evolución del fenómeno durante el verano 2026-2027 será determinante para conocer la magnitud de sus efectos. La anticipación y la preparación de las autoridades pueden reducir los riesgos para la población, la infraestructura y las actividades económicas.
