La integrante de Las Leonas regresó al club donde comenzó a jugar al hockey y fue recibida por las jugadoras del “Verdinegro”. Entre abrazos, recuerdos y preguntas de las más chicas, compartió la historia detrás de su consagración.
Victoria Sauze volvió a Tucumán Rugby, el club donde dio sus primeros pasos en el hockey, pero esta vez lo hizo con algo que durante años parecía un sueño lejano: la Copa del Mundo.
La campeona del mundo con Las Leonas llegó a la cancha de agua del “Verdinegro” y fue recibida por decenas de jugadoras, muchas de ellas niñas que hoy la miran como una referente. Hubo globos, camisetas, celulares y, sobre todo, muchos abrazos.
Sauze dejó Tucumán Rugby a los 21 años para instalarse en Buenos Aires y competir en la Liga Metropolitana. La distancia no significó, sin embargo, un alejamiento del club que la formó. Esta vez regresó con la consagración que había perseguido durante años.
Durante el homenaje, María Angélica Posse Silva, presidenta de la subcomisión de hockey del club, destacó el recorrido de la jugadora y el esfuerzo que hubo detrás del título. “Llegar hasta ahí no fue casualidad. Fueron muchísimas horas donde nadie estaba mirando. Hubo que caerse, levantarse y nunca dejar de crecer”, expresó.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando Sauze encontró entre el público a su hermano Ricardo “Negro” Sauze. “Levanté la cabeza y lo vi. No puedo contener la emoción”, reconoció la jugadora, antes de compartir un abrazo con su familia.
También fue reconocida Alejandra Malaspina, integrante de Las Leonas +50 que obtuvo el subcampeonato en el World Masters Hockey 2026, disputado en Bélgica.
De Tucumán Rugby a Las Leonas
Después llegó el momento de las más chicas. Las jugadoras del club aprovecharon la oportunidad para preguntarle a Sauze cómo había comenzado su carrera, cuándo imaginó que podía llegar a la Selección y qué tuvo que atravesar para convertirse en una de Las Leonas.
Sauze contó que comenzó a jugar al hockey a los 12 años, en séptima división, aunque de pequeña incluso disfrutaba más del fútbol. También habló sobre la decisión de trasladarse a Buenos Aires para perseguir su objetivo y sobre los momentos en los que tuvo que insistir pese a las dificultades.
“Ser campeón del mundo es algo que no imaginé nunca y que, al mismo tiempo, anhelé muchísimo”, contó.
La conquista tuvo además un significado especial por los antecedentes ante Países Bajos, rival frente al que Las Leonas habían perdido dos finales y una semifinal. “Lo primero que se me vino a la cabeza fue: ‘lo logramos’. Lo trabajamos mucho. Todos los días, desde que perdí esa final con Países Bajos, pensé en algo así”, recordó.
Sauze también rememoró el abrazo con María José Granatto y Agustina Gorzelany después del gol del empate en la final. “Las agarré, las abracé y me salió decir: ‘vamos a buscarlo, vamos a ganar’”, relató.
Ahora, mientras analiza qué hará con su futuro deportivo, hay algo que tiene claro. Tucumán Rugby continúa siendo su lugar de pertenencia.
“Es mi casa siempre y no tengo dudas de que en algún momento vamos a volver”, aseguró.
Al final del homenaje volvieron las fotos, los abrazos y las camisetas para firmar. Las jugadoras hicieron fila para quedarse con un recuerdo de la visita.
Sauze alguna vez ocupó el mismo lugar que ellas. Fue una chica que empezó a jugar al hockey a los 12 años sin saber hasta dónde podía llegar. Años después, regresó al club con una Copa del Mundo en sus manos y convertida en el ejemplo de que aquellos sueños pueden hacerse realidad.
