El fútbol tucumano y argentino despide a Carlos Horacio “Loco” Salinas, uno de los grandes talentos surgidos de la provincia. El exmediocampista murió este martes 1° de septiembre, a los 70 años, después de una carrera que lo llevó desde las calles de Ciudadela hasta la gloria internacional con Boca Juniors.
Nacido el 20 de febrero de 1956 en San Miguel de Tucumán, Salinas creció a pocas cuadras de La Ciudadela. Tras comenzar su formación en Jujuy, llegó a River Plate y debutó en Primera en 1974. Integró el plantel que en 1975 cortó una sequía de 18 años sin títulos y conquistó los torneos Metropolitano y Nacional.
Sin embargo, fue con Boca donde alcanzó el punto más alto de su carrera. Entre 1978 y 1980 disputó 129 partidos y fue protagonista de una de las etapas más exitosas de la historia del club. Ganó la Copa Libertadores de 1978 y quedó en la memoria de los hinchas por su gol ante Borussia Mönchengladbach en Alemania, en la final de la Copa Intercontinental que Boca ganó 3-0 para convertirse por primera vez en campeón del mundo.
Su carrera también estuvo marcada por un carácter fuerte que en ocasiones le generó problemas. Una de las sanciones más recordadas llegó en 1978, cuando recibió 25 fechas de suspensión por agredir al árbitro Abel Gnecco. Aun así, su talento y personalidad lo convirtieron en un futbolista respetado y recordado por distintas generaciones.
Después de Boca pasó por Argentinos Juniors, Independiente y clubes de Colombia y Perú, además de tener experiencias en el fútbol de Estados Unidos. También fue protagonista de un momento histórico en 1981, cuando convirtió el penal que significó el empate de Argentinos Juniors ante San Lorenzo y que terminó sellando el primer descenso del “Ciclón” en su historia.
Retirado en 1987, Salinas atravesó posteriormente momentos difíciles y problemas económicos. Durante sus últimos años recibió asistencia de la Mutual de exjugadores de Boca y permaneció radicado en el barrio porteño de Caballito.
El “Loco” Salinas se va dejando una historia particular: la de un futbolista surgido de una familia humilde de Tucumán que llegó a jugar en los clubes más grandes del país y que tuvo el privilegio de marcar un gol en Alemania para convertir a Boca en campeón del mundo.
A los 70 años, murió el tucumano que pasó de Ciudadela a escribir una página dorada en la historia de Boca.
