Aerolíneas Argentinas registró un patrimonio neto positivo por primera vez en más de diez años y, según informó el Gobierno nacional, deberá pagar el Impuesto a las Ganancias por primera vez desde su creación. El dato fue dado a conocer por el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien destacó el resultado como uno de los principales logros del proceso de reordenamiento de las empresas estatales impulsado por la gestión de Javier Milei.
De acuerdo con el funcionario, la compañía obtuvo durante 2025 una ganancia neta de $238.000 millones y un superávit operativo (EBIT) de USD 120,6 millones, consolidando así su segundo año consecutivo con resultados positivos. El Gobierno sostiene que estos indicadores reflejan un cambio estructural en la situación financiera de la línea aérea de bandera.
Otro de los aspectos resaltados por Caputo es que Aerolíneas Argentinas no requirió transferencias del Tesoro Nacional para sostener sus operaciones, una situación que, según afirmó, no se registraba desde que el Estado recuperó el control mayoritario de la empresa en 2008.
El ministro recordó que entre 2008 y 2023 la aerolínea recibió más de USD 8.000 millones en aportes del Estado para financiar su funcionamiento. En ese sentido, aseguró que la empresa “deja de ser una carga para los contribuyentes y vuelve a generar valor”, al destacar la reducción de la dependencia de fondos públicos.
A través de sus redes sociales, Caputo vinculó estos resultados con la política económica del Gobierno nacional y afirmó que responden a un modelo basado en el equilibrio fiscal, la eficiencia en la gestión y el cuidado de los recursos públicos. Además, felicitó al presidente de Aerolíneas Argentinas, Fabián Lombardo, y a todo el equipo de la compañía por el desempeño alcanzado.
Desde el Ejecutivo atribuyen la mejora en los indicadores a una combinación de reducción de costos, mayor control del gasto y medidas orientadas a incrementar la rentabilidad de la empresa. Con estos resultados, Aerolíneas Argentinas logró revertir años de déficit y avanzar hacia una situación financiera que, según el Gobierno, marca un punto de inflexión en la historia de la compañía.
