José “Lagarto” Díaz, un hombre que había recuperado la libertad el pasado 9 de julio tras cumplir una condena de siete años por el abuso sexual de una menor, fue nuevamente detenido apenas 12 días después, acusado de cometer un nuevo abuso sexual e intentar asesinar a una joven en la localidad tucumana de Santa Lucía.
El hecho ocurrió el 21 de julio y quedó bajo investigación del Ministerio Público Fiscal del Centro Judicial Monteros. De acuerdo con la acusación expuesta durante la audiencia por la auxiliar de fiscal Agustina Ruiz Triviño, el imputado conocía a la víctima y le habría solicitado que lo trasladara en motocicleta hasta un lugar cercano.
Según la investigación, al llegar a la zona del puente sobre el río Santa Lucía, el acusado obligó a la joven a detener la marcha, la golpeó en el rostro y, bajo amenazas, la forzó a conducir hasta un camino de ripio rodeado de vegetación.
Siempre de acuerdo con la imputación fiscal, una vez en el lugar la volvió a agredir físicamente, la redujo y abusó sexualmente de ella. Posteriormente, habría continuado golpeándola con una piedra con la intención de quitarle la vida.
La víctima logró sobrevivir al fingir estar muerta. Creyendo que había concretado el ataque, el acusado comenzó a cubrir su cuerpo con ramas y otros elementos del lugar. En ese momento advirtió que la joven intentaba ocultar su teléfono celular, se lo quitó y volvió a atacarla antes de escapar, llevándose además la motocicleta y ocultándola entre la vegetación.
Como consecuencia de la agresión, la mujer sufrió fracturas en siete costillas y en ambos brazos. Debió ser sometida a una intervención quirúrgica para la colocación de clavos en una de sus extremidades y deberá afrontar una nueva operación en el otro brazo.
La fiscalía le atribuyó los delitos de abuso sexual con acceso carnal, tentativa de homicidio y robo simple por la sustracción del teléfono celular. Además, solicitó seis meses de prisión preventiva mientras avanza la investigación.
El juez interviniente hizo lugar a la formulación de cargos y ordenó que el acusado permanezca detenido, aunque redujo la prisión preventiva solicitada por la fiscalía de seis a tres meses.
Un caso que vuelve a poner bajo la lupa al sistema judicial
La nueva detención de Díaz reabrió el debate sobre el funcionamiento del sistema penal. El acusado había recuperado la libertad el 9 de julio luego de cumplir una condena de siete años por un delito sexual contra una menor y, menos de dos semanas después, volvió a ser señalado como presunto autor de un hecho de extrema violencia.
La secuencia de los hechos genera fuertes cuestionamientos sobre los mecanismos de seguimiento y evaluación de personas condenadas por delitos graves una vez que recuperan la libertad, especialmente cuando vuelven a ser acusadas de hechos de características similares en un plazo tan breve.
