La cadena francesa de indumentaria Kiabi confirmó su desembarco en la Argentina con un plan de inversión de US$20 millones que contempla la apertura de hasta 20 locales en los próximos cinco años y la generación de 300 empleos directos y 100 indirectos.
La primera tienda abrirá sus puertas el 11 de agosto en Florida 313, en el Microcentro de la Ciudad de Buenos Aires. El local contará con una superficie de aproximadamente 1.500 metros cuadrados y ofrecerá indumentaria para mujeres, hombres, niños y bebés, además de una línea de artículos para el hogar.
El proyecto será desarrollado por Grupo One, el holding integrado por Manuel Antelo, Pedro Aguirre Saravia y Sabine Mulliez, que también participó en el regreso de la firma deportiva Decathlon al país y trabaja en la llegada de otras compañías internacionales.
Plan de expansión
La empresa prevé inaugurar alrededor de 10 sucursales durante los próximos dos o tres años, con el objetivo de alcanzar una red de 20 establecimientos en todo el país.
La segunda apertura ya fue confirmada para Portal Rosario, donde se instalará un local de unos 1.200 metros cuadrados antes de finalizar 2026, marcando el inicio de la expansión hacia el interior.
De acuerdo con las proyecciones del proyecto, el crecimiento de la marca permitirá crear aproximadamente 300 puestos de trabajo directos y otros 100 indirectos.
Una marca con presencia internacional
Fundada en Francia en 1978, Kiabi se especializa en indumentaria para toda la familia con una propuesta de precios accesibles.
Actualmente, la compañía opera 648 tiendas en 37 países, emplea a cerca de 10.000 personas y registra una facturación anual cercana a los 2.500 millones de euros.
La inauguración del primer local incluirá promociones especiales, actividades para familias, propuestas recreativas para niños y acciones comerciales destinadas a los primeros clientes.
Un nuevo anuncio de inversión
La llegada de Kiabi se suma a otros anuncios de inversión y expansión de empresas internacionales en la Argentina durante los últimos meses.
En ese contexto, el desembarco de nuevas compañías es presentado como una señal de confianza en las perspectivas del mercado argentino y en un escenario económico que busca consolidar condiciones de mayor estabilidad y previsibilidad para atraer inversiones privadas, uno de los objetivos centrales impulsados por el gobierno de Javier Milei.
