La UEFA impuso una multa de 95.500 euros al club serbio Estrella Roja por los incidentes ocurridos el 26 de febrero de 2026 durante la vuelta de la repesca de la Europa League ante el Lille en Belgrado. De ese total, 40.000 euros correspondieron específicamente a la exhibición de un retrato de San Simeón acompañado del mensaje “Que su nuestra fe los guíe hasta la victoria”, considerado por el organismo como “mensaje no deportivo”.
El resto de la sanción se desglosó en 17.000 euros por bengalas, 10.500 euros por lanzamiento de objetos y 28.000 euros por bloqueo de accesos a las gradas. Según la normativa de la UEFA, cualquier expresión religiosa o política queda prohibida en el marco de sus competiciones para preservar la “neutralidad” del fútbol.
Sin embargo, esta sanción pone en evidencia una doble vara cada vez más notoria en los organismos rectores del fútbol europeo, especialmente cuando se trata de defender la fe cristiana frente a otras expresiones.
La fe católica, bajo la lupa; el satanismo, tolerado
Mientras la UEFA castiga con 40.000 euros la devoción a San Simeón —un santo de profunda tradición ortodoxa y cristiana—, resulta llamativo recordar lo ocurrido el 30 de marzo de 2025 en el estadio del Kaiserslautern (Alemania). En la previa de un partido se desplegó un mosaico con simbología satánica y un retrato del diablo. Ese hecho generó repudio en amplios sectores por su carácter abiertamente anticristiano, pero no recibió una sanción comparable ni generó el mismo nivel de escándalo institucional.
Esta diferencia de trato resulta difícil de justificar. Si el reglamento prohíbe estrictamente mensajes religiosos, ¿por qué un símbolo satánico —que representa la antítesis directa del cristianismo— no merece al menos el mismo rigor? La aparente permisividad ante expresiones contrarias a la fe cristiana contrasta con la rapidez para multar una manifestación de devoción a un santo.
La misma hipocresía en la Premier League
El caso de Estrella Roja no es aislado. En Inglaterra, la Football Association (FA) y la Premier League muestran un patrón similar. El delantero del Arsenal Gabriel Jesús podría ser sancionado por celebrar un gol levantando su camiseta y mostrando la frase “I belong to Jesus” (“Pertenezco a Jesús”). Se trata de una expresión personal de fe, sin contenido ofensivo ni discriminatorio.
En cambio, la misma Premier League y la FA han permitido sin mayores consecuencias brazaletes, camisetas y campañas vinculadas al movimiento Black Lives Matter o al activismo LGBT, consignas que claramente poseen un fuerte componente político e ideológico. Incluso en 2025, el jugador del Liverpool Cody Gakpo exhibió un mensaje religioso similar y solo recibió un recordatorio verbal, sin sanción económica.
Esta selectividad genera una pregunta incómoda: ¿por qué la fe en Cristo es tratada con mayor severidad que otras manifestaciones políticas progresistas o incluso que símbolos abiertamente anticristianos?
Una cuestión de coherencia
La normativa que prohíbe mensajes religiosos y políticos existe y es clara. Sin embargo, su aplicación parece depender del contenido del mensaje más que de su carácter religioso o político. Cuando se trata de una expresión cristiana —ya sea católica u ortodoxa—, la sanción llega rápido. Cuando se trata de causas alineadas con el progresismo actual, de símbolos satánicos o de otras religiones, la tolerancia es notablemente mayor.
El fútbol, como espacio de encuentro y pasión popular, debería respetar la libertad de expresión personal siempre que no incite al odio o la violencia. Castigar la devoción a San Simeón o a Jesucristo mientras se mira para otro lado ante mosaicos satánicos o consignas políticas de moda revela una hipocresía institucional que erosiona la credibilidad de la UEFA y la FA.
La fe cristiana ha formado parte de la identidad cultural europea durante siglos. Multar su manifestación pacífica en un estadio, al mismo tiempo que se toleran otras expresiones ideológicas, no parece neutralidad: parece preferencia ideológica disfrazada de reglamento.
¿Hasta cuándo los organismos del fútbol europeo seguirán aplicando esta doble vara? El caso de Estrella Roja, sumado a los antecedentes en Alemania y en la Premier League, deja claro que el problema no es la existencia de la norma, sino la manera selectiva y anticristiana con la que se está aplicando.

