La ola gigante que golpeó la costa de Río de Janeiro durante los festejos de Año Nuevo generó escenas de pánico en Copacabana, con más de un centenar de personas arrastradas por el mar y un adolescente de 14 años que continúa desaparecido.
Los festejos de Nochevieja en Brasil se vieron abruptamente interrumpidos este miércoles por la mañana cuando una ola gigante sorprendió a turistas y residentes en la playa de Copacabana. El fenómeno, con olas que alcanzaron hasta 2,5 metros, arrastró a más de 100 personas y dejó como saldo la desaparición de un adolescente de 14 años, oriundo de Campinas, en el estado de San Pablo.
El joven fue visto por última vez a la altura del Posto 2, donde se concentró el operativo de búsqueda encabezado por el Cuerpo de Bomberos. Familiares y amigos permanecen en la zona mientras los rescatistas realizan un rastrillaje intensivo tanto en el agua como en la orilla, en una carrera contrarreloj marcada por la fuerza del mar.

La situación fue crítica incluso para quienes no ingresaron al agua. Según reportaron medios locales, la ola gigante avanzó sobre la franja costera y llegó a rozar uno de los escenarios montados para los espectáculos de Año Nuevo, generando alarma entre organizadores y asistentes.
En paralelo, en la playa de Ipanema, los bomberos rescataron a un hombre que se encontraba en proceso de ahogamiento. La víctima fue trasladada en estado grave al Hospital Miguel Couto, según confirmaron fuentes oficiales.
Alerta y advertencias oficiales
La Marina de Brasil había emitido un alerta por condiciones marítimas adversas para toda la región, con pronóstico de olas de hasta 2,5 metros hasta la mañana del jueves. El teniente coronel Fábio Contreiras, del Cuerpo de Bomberos Militar del Estado de Río de Janeiro, advirtió previamente que el mar no estaba apto para el baño y que se utilizarían drones para emitir mensajes sonoros con el fin de evitar que las personas ingresaran al agua.
“El riesgo es real. La seguridad no se negocia”, remarcó el oficial, al insistir en que la combinación de calor, corrientes de retorno y una ola gigante representa un escenario de alto peligro.
La Defensa Civil de Río de Janeiro reforzó el pedido a la población y recomendó evitar el ingreso al mar mientras persistan estas condiciones. Las autoridades confirmaron que las tareas de búsqueda del adolescente desaparecido continúan sin interrupciones.
