Un fuerte temporal de lluvia afectó este lunes a San Miguel de Tucumán y dejó como saldo una ciudad prácticamente colapsada. En pocos minutos, las intensas precipitaciones provocaron anegamientos generalizados, calles intransitables y serias dificultades para la circulación vehicular y peatonal en distintos barrios de la capital.
Las imágenes se repitieron en diferentes puntos del casco urbano: avenidas cubiertas de agua, autos detenidos, peatones sin posibilidad de avanzar y desagües desbordados. La combinación de lluvias intensas y un sistema de drenaje que no respondió volvió a exponer una problemática estructural que se repite ante cada tormenta de cierta magnitud.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene vigente una alerta amarilla para toda la provincia de Tucumán, advirtiendo sobre la posibilidad de abundante caída de agua en cortos períodos de tiempo, ráfagas de viento, intensa actividad eléctrica y eventual caída de granizo. Según los datos oficiales, los acumulados podrían oscilar entre 20 y 50 milímetros, con registros puntualmente superiores.
Sin embargo, más allá del fenómeno climático, el episodio volvió a poner en el centro del debate el estado de la infraestructura urbana y la capacidad de respuesta del municipio. San Miguel de Tucumán se inundó en cuestión de minutos, una situación que se ha vuelto recurrente y que afecta directamente la vida cotidiana de miles de vecinos.
En este contexto, las críticas apuntan a la gestión de la intendente Rossana Chahla, a quien distintos sectores cuestionan por priorizar la exposición en redes sociales y la comunicación política por sobre la resolución de problemas estructurales como el drenaje pluvial, el mantenimiento urbano y la planificación hidráulica de la ciudad.

El escenario adquiere mayor relevancia si se considera que el peronismo gobierna Tucumán desde hace 36 años, con múltiples mandatos tanto a nivel provincial como municipal. Actualmente, el mismo espacio político controla la Gobernación, la Intendencia de la capital, la mayoría en el Concejo Deliberante capitalino y la Legislatura provincial, concentrando el poder político y administrativo.
Además, Tucumán figura entre las provincias que más fondos recibió por parte del Gobierno nacional, lo que refuerza los cuestionamientos sobre la falta de obras estructurales y de políticas públicas eficaces para prevenir situaciones que se repiten año tras año.
Mientras tanto, los tucumanos vuelven a enfrentar las consecuencias de un temporal que, lejos de ser excepcional, evidencia falencias históricas en la gestión urbana. Calles anegadas, servicios colapsados y una ciudad paralizada vuelven a plantear un interrogante central: hasta cuándo San Miguel de Tucumán seguirá reaccionando de manera improvisada ante problemas previsibles en pleno siglo XXI.
