El Gobierno nacional volvió a marcar diferencias con el kirchnerismo en un terreno clave para el futuro del país: la inteligencia artificial. El Secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua, cuestionó de manera contundente el proyecto de ley impulsado por el diputado K Daniel Gollán, al que calificó como un ejemplo de “desconocimiento absoluto” de la materia.
La iniciativa ingresó en la Cámara de Diputados y será tratada en la comisión de Ciencia y Tecnología en un plazo exprés, algo que para Genua refleja no solo improvisación sino también un intento de imponer trabas en un sector que necesita lo contrario: libertad para crecer.

“Si hubiéramos bloqueado Internet…”
El funcionario hizo una comparación histórica para graficar los riesgos de legislar con miedo al cambio. “Si en los años ’90 se hubiera bloqueado la llegada de Internet por temor, hoy la Argentina estaría aislada de una de las herramientas que transformaron la vida cotidiana y la economía”, señaló.
En su visión, regular sin fundamentos técnicos solo conduce al mismo camino que dejó décadas de atraso en el país: normas rígidas, más burocracia y cero innovación.
Riesgos de copiar modelos fallidos
Otro punto crítico que subrayó Genua es la tendencia de sectores de la oposición a copiar marcos regulatorios extranjeros sin analizar sus resultados. Mencionó el caso de la Unión Europea, donde las primeras regulaciones sobre inteligencia artificial fueron tan restrictivas que terminaron asfixiando la innovación, alejando inversiones y retrasando la adopción tecnológica.
Hoy Bruselas intenta dar marcha atrás y flexibilizar esas normas para no quedar rezagada frente a Estados Unidos o China. Para Genua, insistir en copiar esas fórmulas sería repetir un error que ya demostró ser un fracaso.
A diferencia de esos modelos rígidos, Argentina cuenta con un ecosistema emprendedor dinámico, con sectores estratégicos que pueden beneficiarse de la inteligencia artificial: la agroindustria, la energía, la salud y la economía del conocimiento.
“Lo que necesita el país es acompañar a esos actores, no ponerles más trabas. Cada traba es un joven menos que innova, una pyme menos que crece, un talento que termina emigrando”, advirtió el Secretario de Innovación.

En este contexto, Genua fue categórico al señalar que aprobar regulaciones improvisadas equivale a un “atraso asegurado”. A su entender, el debate no puede quedar en manos de “reguladores seriales” que intentan legislar sobre lo que desconocen. La visión del Gobierno de Javier Milei se orienta en la dirección contraria: abrir el camino, dar la libertad, para que la inteligencia artificial se convierta en un motor de desarrollo y no en un campo minado de trabas burocráticas.
