Con el Triángulo de Hierro como núcleo de su gobierno, Milei definió el corazón de su gestión, reforzó su narrativa contra el kirchnerismo y anticipó su candidatura para un segundo mandato en 2027.
Javier Milei volvió a dejar en claro que el poder dentro de su administración no se dispersa: se concentra. En una entrevista en vivo por Neura, el Presidente definió el centro operativo de su gobierno como un “Triángulo de Hierro”, compuesto por su hermana Karina Milei, el estratega Santiago Caputo y el ministro del Interior Guillermo Francos. “Todo lo que necesita mi aprobación sube. Estoy 100% dedicado a la gestión”, aseguró.

La arquitectura del poder libertario queda así explicitada: Karina Milei articula el territorio, Caputo diseña la comunicación y Francos mantiene el diálogo con el resto de la política. Ese trinomio opera como filtro y ejecutor del modelo de gobierno mileísta, un modelo que, según el propio Presidente, tiene dos velocidades: la del largo plazo, enfocada en reformas estructurales, y la de la coyuntura, donde se juega la estabilidad inmediata.
Milei no solo reafirmó su control, sino también su ambición: “En 2027 voy a ser reelecto”, afirmó sin rodeos, marcando un horizonte que ya comenzó a transitar. Según dijo, las reformas económicas y sociales se desplegarán con fuerza entre 2025 y 2027. Para ello, señaló como figuras clave a Federico Sturzenegger en desregulación, Sandra Pettovello en capital humano y Gerardo Werthein en política exterior.

En medio de rumores y tensiones, Milei aprovechó para enviar un mensaje interno: pidió a los suyos que dejen de lado las disputas y se enfoquen en las legislativas. En ese contexto se produjo una reunión secreta en Casa Rosada, donde Karina Milei y Caputo se encontraron con figuras como José Luis Espert y “Lule” Menem, armador clave en el conurbano bonaerense. La foto política sin cámaras oficializó el relanzamiento del frente libertario.
Además de proyectar poder, Milei no dejó pasar la oportunidad para confrontar con la oposición: “Los kukas no son una casta, son una secta”, disparó. “No les importan los datos, tienen el cerebro lavado”, insistió. Y denunció que la reciente suba del dólar fue producto de maniobras desestabilizadoras: “Sabíamos que lo iban a intentar. Estamos preparados”.
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, desmintió versiones de crisis y explicó por qué no hay condiciones para una corrida cambiaria. Su intervención fue respaldada por el propio Presidente, quien ironizó sobre supuestas peleas: “Dicen que discutimos en Casa Rosada y yo estaba en Olivos. Jejeje…”.
Fiel a su estilo provocador, Milei cerró con una metáfora contundente: “Estamos sentados en la puerta de casa esperando que pase el cadáver. Van a terminar todos en camilla”. Así, el líder libertario consolidó un mensaje de autoridad, cohesión interna y ambición política, con el Triángulo de Hierro como símbolo de un poder concentrado y dispuesto a dar pelea.
