Un reciente informe de la consultora Politikón Chaco reveló que la provincia de Tucumán registró un déficit financiero del 0,8% durante el primer trimestre de 2025, en contraste con el superávit del 17,6% que había mostrado en el mismo período del año anterior. Este deterioro fiscal se explica principalmente por un crecimiento del gasto público muy por encima del aumento de los ingresos.
En los primeros tres meses del año, Tucumán tuvo ingresos totales por $867.741 millones, lo que representa una suba real interanual del 16,6%. Sin embargo, el gasto total ascendió a $874.604 millones, con un incremento del 42,6%, más del doble que el crecimiento de los recursos. De este modo, la provincia se ubicó entre las ocho jurisdicciones del país que cerraron el trimestre con déficit financiero, siendo una de las que pasaron de superávit a déficit en tan solo un año.
El resultado primario –que excluye el pago de intereses de deuda– fue levemente superavitario ($1.003 millones), pero el resultado financiero mostró un rojo de $6.863 millones.
Pese a este resultado adverso, el gobernador Osvaldo Jaldo sostuvo días atrás que Tucumán “tiene equilibrio fiscal” y que cumple con todas sus obligaciones, incluso en un contexto de tensiones con el Gobierno nacional. El mandatario salió así al cruce de las críticas del jefe de Gabinete Guillermo Francos, quien había señalado desmanejos por parte de algunas provincias en el uso de fondos públicos.
Sin embargo, los datos muestran un uso altamente concentrado del gasto. El 52% del presupuesto provincial se destinó al pago de salarios, mientras que solo un 6,7% fue invertido en gastos de capital, es decir, obras o infraestructura que impactan en el desarrollo a largo plazo. A modo de comparación, Tucumán se ubica entre las provincias que menos porcentaje del gasto destinan a inversión real directa.
Por otro lado, más del 70% de los ingresos provinciales provienen de transferencias automáticas de origen nacional, mientras que apenas el 29,9% corresponde a recursos propios recaudados por la Dirección General de Rentas. Esta alta dependencia de la Nación refuerza la necesidad de una gestión fiscal más austera y eficiente en las provincias, en línea con el reclamo del Gobierno libertario de Javier Milei por mayor responsabilidad y autonomía financiera.
En términos acumulados del último año, Tucumán aún muestra superávit primario y financiero, pero el cambio de tendencia en el primer trimestre genera señales de alerta que podrían comprometer ese equilibrio si no se ajusta el ritmo del gasto en los próximos meses.


