El primer día del cónclave concluyó este miércoles sin consenso entre los cardenales, y la fumata negra que emergió de la chimenea de la Capilla Sixtina confirmó que aún no hay un nuevo Papa. La votación continuará este jueves, mientras la Iglesia católica mantiene la expectativa por conocer al sucesor de Francisco.
El cónclave comenzó por la mañana bajo un estricto protocolo litúrgico con la misa Pro eligendo Pontifice, seguida por la primera ronda de votaciones en la Capilla Sixtina. Como dicta la tradición, el humo que se eleva tras cada sesión de votación indica el resultado: negro si no hay acuerdo, blanco si un nuevo pontífice ha sido elegido.
A partir de este jueves, se realizarán cuatro votaciones por día, dos por la mañana y dos por la tarde. Las fumatas correspondientes están previstas alrededor del mediodía y las 19:00 horas (hora local), respectivamente.
En caso de no lograr una elección tras tres días de votaciones, el protocolo establece una pausa para oración y reflexión, antes de reanudar con ciclos de siete votaciones alternadas por recesos. Según el calendario previsto, esta pausa podría darse el próximo domingo, si el cónclave continúa sin resultados.
El cónclave llegará a su fin cuando el humo blanco surja de la Capilla Sixtina, acompañado del repique de las campanas de la Basílica de San Pedro. El Papa electo será entonces conducido a la “sala de las lágrimas” para vestirse con los hábitos papales y aparecerá en el balcón central para pronunciar el tradicional Habemus papam y otorgar la bendición Urbi et Orbi a los fieles del mundo.
La Iglesia católica y millones de creyentes siguen atentos cada señal desde el Vaticano, a la espera del anuncio que marcará una nueva etapa en su historia.
