En un operativo llevado a cabo por la Policía Federal Argentina (PFA), se logró la detención de varios integrantes de una organización delictiva dedicada a la venta de drogas en la ciudad de Alderetes, Tucumán. La banda, conformada en su mayoría por miembros de una misma familia, operaba en barrios vulnerables de la zona y ya había sido parcialmente desmantelada en 2023 con la captura de algunos de sus cabecillas.
El procedimiento se realizó en cuatro viviendas ubicadas en Alderetes, más especificamente en los barrios Virgen del Rosario y Julio Abraham. Durante los allanamientos, los agentes de la División Antidrogas Tucumán incautaron grandes cantidades de clorhidrato de cocaína y marihuana, además de dinero en efectivo, lo que confirmó el alcance de la red desmantelada.
La investigación, encabezada por la Unidad Fiscal de Investigación Especializada en Narcomenudeo, a cargo de José San Juan Quirós, se desarrolló durante varios meses y se basó en tareas de inteligencia que permitieron reunir pruebas concluyentes para actuar contra la organización. Según fuentes oficiales, las viviendas allanadas eran utilizadas como centros logísticos para la producción, fraccionamiento y distribución de drogas, aprovechando la situación de vulnerabilidad de la comunidad local. Otro detalle curioso, es que los delincuentes son adoradores de San La Muerte.
El informe policial destaca que la estructura de la banda operaba bajo un fuerte lazo familiar, lo que facilitaba la coordinación de las actividades delictivas y permitía mantener el negocio dentro de un círculo cerrado. Este modelo de narcotráfico familiar ha demostrado una gran capacidad de infiltración en la comunidad, lo que ha generado un impacto negativo en la seguridad y el bienestar de los habitantes de la zona.
En el operativo fueron detenidas al menos ocho personas, en su mayoría mujeres, entre ellas la madre de algunos de los principales involucrados. Parte del clan ya había sido arrestado en 2023, cuando la Policía Federal allanó tres viviendas en el barrio Virgen del Rosario. En aquel entonces, se capturó a Facundo Lazarte y a su pareja, Luciana del Rosario Medina, considerados líderes de la organización.
Los antecedentes de la banda revelan que sus miembros utilizaban tecnología de vigilancia, como cámaras de circuito cerrado, para monitorear su territorio y alertar sobre la presencia de las fuerzas de seguridad. Además, empleaban a jóvenes conocidos como “teros” o “satélites” para avisar ante cualquier operación policial.
Las autoridades continúan con la investigación para determinar el alcance total de la red y evitar que otras células criminales intenten reorganizarse en la región. Este operativo representa un nuevo golpe contra el narcotráfico en Tucumán y pone en evidencia la necesidad de seguir combatiendo estas estructuras delictivas que afectan a la sociedad.
