En la sexta audiencia del juicio por la muerte de Diego Maradona se revelaron nuevos y escalofriantes detalles sobre las condiciones de salud del astro del fútbol al momento de su muerte. Los peritos que realizaron la autopsia expusieron ante los fiscales los resultados del análisis realizado al cuerpo de Maradona, quien falleció el 25 de noviembre de 2020.
Durante la audiencia, los testigos clave, Carlos Mauricio Cassinelli, director de Medicina Legal de la Superintendencia de Policía Científica, y Federico Corasaniti, jefe de la División Morgue de San Isidro, compartieron los detalles más impactantes de la autopsia, que arrojaron una serie de complicaciones y un cuadro de salud muy deteriorado.
Un corazón lleno de grasa y una larga agonía
La autopsia confirmó que Maradona murió de un “edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca congestiva reagudizada y una miocardiopatía dilatada”. Los peritos detallaron que la mayoría de los órganos del Diez presentaban un estado muy alterado. Según Cassinelli, el corazón de Maradona pesaba el doble que el de una persona adulta promedio, alcanzando los 503 gramos. Además, el órgano estaba lleno de grasa y dilatado, lo que indica un desgaste significativo y una condición cardíaca grave.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la presencia de coágulos en el corazón, lo que señaló que Maradona había experimentado una agonía prolongada antes de fallecer. “En el corazón había coágulos cruóricos, lo que significa que el paciente estuvo en agonía”, explicó Cassinelli. Estos coágulos, de color rojizo, solo se forman en situaciones de sufrimiento prolongado, lo que sugiere que el exfutbolista pudo haber estado en un proceso agónico de varias horas, probablemente desde la madrugada del 25 de noviembre.
Retención de líquidos y daños en los órganos
Otro de los aspectos alarmantes que revelaron los peritos fue el grado de retención de líquidos en el cuerpo de Maradona. Se encontraron hasta tres litros de agua en el abdomen, y los riñones estaban notablemente agrandados y en mal estado. “Era evidente que todos los órganos tenían retención de líquidos y estaban más pesados de lo normal”, destacó Corasaniti.
Este proceso de acumulación de líquidos, explicaron los expertos, no se habría formado en un corto período, sino progresivamente a lo largo de los días previos al deceso. Cassinelli señaló que esta retención pudo haber comenzado al menos diez días antes de la muerte, relacionado con los problemas cardíacos y la cirrosis que sufría Maradona.
La falta de atención médica adecuada
Durante el juicio, se destacó la gravedad de la situación y cómo, en opinión de los peritos, la muerte de Maradona podría haberse evitado con un tratamiento adecuado. “No era un paciente para estar en un domicilio. Para tratarlo, habría que haberlo internado”, subrayó Cassinelli, quien también insistió en que Maradona necesitaba ser trasladado a un hospital para eliminar los líquidos que retenía. Corasaniti coincidió y agregó que un control médico adecuado podría haber salvado su vida.
El momento de la muerte
En cuanto al momento exacto de la muerte, los peritos explicaron que, aunque no es posible determinarlo con precisión, varios factores como la deshidratación, el color de las córneas y las manchas cadavéricas ayudaron a estimar que Maradona pudo haber fallecido entre las 9 y las 12 del mediodía del 25 de noviembre, mucho antes de que lo encontraran sin signos vitales en su casa de San Andrés, en Tigre.
Los forenses concluyeron que la autopsia mostró que Maradona no murió de manera súbita, sino que su condición de salud se fue deteriorando progresivamente. La falta de atención médica a tiempo y las complicaciones previas fueron factores clave que contribuyeron a su trágico final.
