Una investigación por una presunta estafa derivó en el hallazgo de un importante depósito de esteroides anabólicos ilegales durante una serie de allanamientos realizados este jueves por personal del Departamento Inteligencia Criminal (D-2). Los procedimientos se llevaron a cabo en la Capital y en Lules, por orden de la Justicia.
La causa comenzó tras las denuncias de varias personas que aseguraron haber entregado importantes sumas de dinero, tanto en pesos como en dólares, al propietario de un comercio dedicado a la venta de suplementos deportivos. Según los denunciantes, el acusado captaba inversores con la promesa de realizar compras de insumos, equipamiento para gimnasios e importaciones, exhibiendo contratos, pagarés y locales comerciales para generar confianza. Sin embargo, afirmaron que, luego de cumplir inicialmente con el pago de intereses, comenzó a incumplir los compromisos desde mediados de 2025, alegando supuestos problemas bancarios, embargos y dificultades aduaneras.
En el marco de la investigación, los efectivos concretaron cuatro allanamientos autorizados por la jueza Criss Rosa Luz Correa. Como resultado, secuestraron nueve teléfonos celulares, cuatro CPU, documentación considerada de interés para la causa y diversos fármacos anabolizantes. En uno de los locales inspeccionados, además, encontraron un depósito con múltiples unidades de esteroides anabólicos androgénicos (EAA) que carecían de registro sanitario y de la autorización correspondiente.
Los investigadores también analizan evidencia documental, bancaria y digital, incluido el teléfono celular entregado por el propio acusado para ser sometido a peritajes. Con esos elementos, la Justicia busca determinar si se trató de un emprendimiento comercial que fracasó o de una maniobra fraudulenta destinada a captar fondos y dificultar posteriormente su recuperación.
Los procedimientos fueron supervisados por el fiscal Fernando Blanno, junto al jefe del D-2, comisario general Omar Soria, y el segundo jefe de esa dependencia, comisario inspector Víctor Lazarte. Todo el material secuestrado quedó a disposición de la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad N° 2, que continuará con la investigación.
