Hoy ya no quedan demasiadas dudas sobre quién lidera la oposición en Tucumán. Mientras otros sectores políticos continúan atrapados en discusiones internas, especulaciones electorales o posicionamientos tibios, Lisandro Catalán logró convertirse en la figura opositora con mayor centralidad en la provincia.
Su discurso, sus propuestas y, sobre todo, su decisión de no repetir los errores de una oposición a la que él mismo suele definir como “sparring del peronismo” durante los últimos cuarenta años, han puesto nerviosos a muchos dirigentes que durante décadas ocuparon cómodamente el rol de opositores sin representar una verdadera amenaza para el poder.
Catalán preside La Libertad Avanza en Tucumán y mantiene una relación política de extrema confianza con la conducción nacional del espacio. Conoce a Javier Milei desde 2012 y durante su paso por el Poder Ejecutivo Nacional construyó una sólida relación con Karina Milei. También mantiene una estrecha vinculación con Eduardo “Lule” Menem, uno de los principales armadores políticos del oficialismo nacional.
Sin embargo, reducir el crecimiento de Catalán únicamente a sus vínculos nacionales sería un error. A diferencia de lo que sostienen algunos de sus críticos, hoy cuenta con una estructura territorial y política concreta en toda la provincia. Lo acompañan los diputados nacionales Federico Pelli, Soledad Molinuevo y Gerardo Huesen; la ex diputada nacional Paula Omodeo; el fundador de CREO, Sebastián Murga; Alejandro Trapani; los concejales de Yerba Buena Mercedes Morraiz y Álvaro Apud; el concejal de Las Talitas Juan García; el concejal de Concepción Facundo Isa; el intendente de Concepción Alejandro Molinuevo; y una red de dirigentes distribuidos en cada rincón de Tucumán que, en muchos casos, provienen de actividades privadas y no de la política tradicional. Se trata de un armado amplio que reúne a dirigentes de distintos espacios que comparten la necesidad de impulsar una transformación profunda en la provincia.
Otro de los factores que explica su crecimiento es el trabajo digital. Siguiendo una lógica similar a la que impulsó el fenómeno Milei en 2023, La Libertad Avanza construyó una red de comunicadores, militantes e influencers que recorren la provincia mostrando problemas concretos que muchas veces el poder intenta ocultar. Esa estrategia rompe con la comunicación política tradicional y genera una incomodidad evidente en quienes durante años controlaron el relato público.
Catalán representa además una bandera que conecta con una parte importante de la sociedad: la reducción real del costo político. Habla de transparentar el Estado, de terminar con estructuras burocráticas que consumen recursos sin brindar soluciones y de discutir privilegios que durante décadas parecieron intocables.
Por supuesto, todavía queda mucho camino por recorrer. Gobernar es mucho más difícil que construir una oposición. Pero lo que resulta innegable es que Catalán logró algo que parecía imposible en Tucumán: convertirse en un dirigente que incomoda simultáneamente al oficialismo provincial y a buena parte de la vieja oposición.
Quizás por eso recibe tantos ataques. Porque cuando alguien desafía un sistema político consolidado durante décadas, la reacción natural de quienes se sienten amenazados es intentar desacreditarlo. La historia dirá si Catalán logra concretar la transformación que propone. Lo que ya parece evidente es que vino a hacer algo que muchos evitaron durante años: molestar a todo el sistema.
Como diría el Indio Solari: “El futuro llegó hace rato”, aunque todavía algunos no se enteraron
