La amenaza de Trump lanzada desde Mar-a-Lago marcó un punto de inflexión en la política hemisférica de Estados Unidos, tras la captura de Nicolás Maduro y un sorpresivo reordenamiento de alianzas en Venezuela.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, brindó este sábado una conferencia de prensa de alto impacto desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida, donde confirmó oficialmente la operación militar que culminó con la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro, actualmente detenido en un centro federal de Nueva York. El anuncio estuvo acompañado por una serie de definiciones que reconfiguran el tablero político de América Latina.

“De acuerdo a nuestra nueva estrategia de seguridad nacional, el dominio de Estados Unidos en América Latina no será cuestionado nunca más”, afirmó Trump, dejando en claro que la ofensiva sobre Venezuela forma parte de un cambio estructural en la política exterior de Washington.
Para justificar la intervención, el mandatario sostuvo que el régimen venezolano se había convertido en una amenaza directa para los intereses estadounidenses. “Venezuela protegía a cada vez más adversarios extranjeros en nuestra región y adquiría armas ofensivas que ponían en riesgo vidas estadounidenses”, señaló.
Acompañado por el alto mando militar, Trump confirmó que Maduro y su esposa, Cilia Flores, “se entregaron sin resistencia” durante el operativo llevado a cabo en Caracas. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, precisó que ambos quedaron bajo custodia del Departamento de Justicia y fueron trasladados a Estados Unidos para enfrentar cargos penales.
Caine detalló además la magnitud inédita del despliegue: más de 150 aeronaves participaron de una operación que demandó meses de planificación y ensayos. “La palabra integración no alcanza para describir la complejidad de una extracción de este tipo”, subrayó.
Trump desestimó a la dirigente opositora María Corina Machado como opción de liderazgo inmediato para Venezuela. Según el presidente estadounidense, la dirigente “no tiene el apoyo ni el respeto necesarios para gobernar en esta etapa”.

En contraposición, reveló contactos con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien habría manifestado su disposición a cooperar con Estados Unidos, abriendo la puerta a una transición impulsada desde sectores del propio aparato de poder venezolano bajo supervisión internacional.
Amenaza directa a Petro
Uno de los momentos más tensos de la conferencia llegó cuando Trump se refirió al presidente colombiano Gustavo Petro, quien había criticado la operación calificándola como una violación a la soberanía regional.
“Está produciendo cocaína y la están enviando a Estados Unidos, así que sí, tiene que cuidarse el trasero”, lanzó Trump, en una amenaza directa que eleva al máximo la tensión diplomática entre Washington y Bogotá y anticipa un escenario de confrontación política en la región.
