El fútbol argentino, bajo la gestión populista y clientelar de Claudio “Chiqui” Tapia, ha alcanzado un nuevo hito de la irracionalidad: el Comité Ejecutivo de la Liga Profesional decidió, de manera insólita, entregarle a Rosario Central el Trofeo al “Campeón de Liga” por ser el equipo que más puntos sumó en la Tabla Anual. La decisión es una farsa institucional, ya que este galardón no estaba previsto al inicio de la temporada y se otorga con el certamen local todavía en desarrollo.

La coronación de Central, legítima en la suma de puntos, pero ilegítima en el reconocimiento, es un pago político a un actor clave en el sistema feudal que Tapia ha construido en la AFA. Este tipo de actos son el reflejo del desmanejo, el caos administrativo y la falta de mérito que pregona la mismisima AFA.
El presidente del club rosarino, Gonzalo Belloso, no pudo ocultar la espontaneidad del regalo. “Nos enteramos anoche. Íbamos a entrenar a la mañana y pasamos el entrenamiento a la tarde”, afirmó el DT Ariel Holan, evidenciando que el título fue gestado a espaldas de la competencia. El propio Belloso agradeció a los dirigentes de AFA porque “nos vinieron con esta sorpresa”.
La celebración de este título que no existe es una ofensa a los millones de hinchas que ven cómo el fútbol de su país se degrada. El pueblo futbolero está diciendo basta a este carnaval de irregularidades que Tapia necesita para sobrevivir.
El Cáncer del Populismo en la AFA
El problema central radica en la estructura. Claudio Tapia llegó al poder a través de actos de populismo nunca vistos, anulando descensos y haciendo ascender a un montón de equipos mediocres para diluir el voto de los clubes grandes. El resultado es la actual Liga “inmirable” de 30 equipos, sin rigor competitivo y con calendarios interminables.
Esta estructura obesa es el pilar del control político de Tapia. Los presidentes de estos clubes menores son sus “amigos” y aseguran los votos para blindar su gestión de cualquier oposición seria. El trofeo inventado a Central es la confirmación de que Tapia utiliza la entrega de “estrellas” y beneficios para comprar lealtades, garantizando un sistema feudal donde el mérito deportivo es reemplazado por el favor político.
La coronación insólita suma más bronca al hartazgo por las irregularidades arbitrales que se ven fecha a fecha. La oposición a Tapia no solo recibe castigo administrativo: el sistema está diseñado para que los árbitros actúen como el brazo ejecutor de la AFA. Al club que se anima a oponerse a Tapia, se lo perjudica alevosamente.
El fútbol argentino vive bajo un sistema feudal en el que la disciplina arbitral es inexistente. Los árbitros se pasan de guapos y los dirigentes opositores se vuelven “picantes por Twitter” sin obtener justicia. Esta entrega de un título que no estaba en juego es el colmo de la falta de respeto por las reglas que Tapia ha impuesto.

El Mensaje Cínico
Las declaraciones de los protagonistas, forzados a celebrar un título que se “enteraron anoche”, solo añaden cinismo a la situación:
Ángel Di María, por ejemplo, celebró: “Hicimos dos semestres espectaculares. Nunca bajamos el nivel y eso nos dio la posibilidad de lograr este título. Lo dijimos en la última fecha: nos sentíamos campeones”.
Sin embargo, el entrenador Ariel Holan y Belloso destacaron las gestiones de Tapia y del Tesorero Pablo Toviggino. Holan aseguró: “Quisiera agradecer no solamente a Claudio Tapia y Pablo Toviggino, sino a todos los presidentes que tomaron la decisión de reconocer”.
Belloso intentó justificar la medida diciendo que “es un fútbol muy solidario” con los torneos cortos para todos, pero con el torneo largo “para que los grandes que tienen más fuerza también pueda competir”. Esta es la justificación populista perfecta: confusión en las reglas para mantener a todos contentos y dependientes de la cúpula.

El premio tiene un único fin: consolidar la Supercopa Internacional y el acceso directo a la Libertadores para sus aliados, mientras el país deportivo clama por una liga ordenada, limpia y meritocrática. La protesta del pueblo futbolero es clara: Basta de esta AFA populista y corrupta.
