En medio de un contexto político y económico complejo para su gestión, la intendente de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, encabezó este viernes un acto por el Día del Empleado Municipal en el hall central del Palacio Municipal, donde anunció un reconocimiento económico no remunerativo de $100.000 destinado a los empleados sin cargos jerárquicos.
El anuncio llegó en momentos en que la administración municipal enfrenta críticas internas dentro del propio peronismo, que le reprocha a Chahla la derrota electoral frente a La Libertad Avanza en la Capital y el malestar creciente por el manejo de los conflictos urbanos.
Durante el encuentro, la intendente agradeció “el esfuerzo y la dedicación de los trabajadores municipales” y sostuvo que el bono representa “un esfuerzo muy grande” para acompañar la situación económica de las familias. Sin embargo, la decisión fue interpretada por sectores opositores como una medida con fines políticos, en un contexto donde el Municipio enfrenta reclamos por la demora en la finalización de obras públicas que afectan la circulación vehicular y agravan el tránsito en las principales arterias.
Mientras tanto, la gestión municipal también lidia con la crisis del transporte público, que en las últimas semanas dejó sin colectivos a miles de vecinos por los paros impulsados por Aetat. Aunque la intendenta anunció un acuerdo con los empresarios del sector, las tensiones persisten: desde las empresas aseguran que el Municipio no permite una adecuación presupuestaria ni de costos que refleje la inflación y el incremento de los insumos.
“Queremos que las empresas cumplan con los compromisos asumidos”, dijo Chahla, al tiempo que reclamó mantener la regularidad del servicio. Pero, puertas adentro, los choferes y empresarios acusan al Municipio de no actualizar los subsidios ni acompañar la realidad económica del sector, lo que amenaza con nuevos paros si no se concretan los ajustes necesarios.
Con las calles aún llenas de obras inconclusas, los embotellamientos diarios y el malhumor social en aumento, el brindis municipal contrastó con el malestar ciudadano. Para muchos tucumanos, los festejos de este Día del Empleado Municipal parecen más una desconexión total con las necesidades de los vecinos, en una ciudad que —tras las elecciones— muestra señales de desorden político, conflicto interno y desgaste de gestión.


