La barra oficial de la Universidad de Chile, conocida como Los de Abajo, convocó a una protesta frente a la embajada de Argentina en Santiago para este jueves a las 17:00 horas. La convocatoria se difundió a través de afiches publicados por los propios organizadores, en los que instan a los hinchas a manifestarse por los incidentes ocurridos durante el partido contra Independiente de Argentina.

Según los simpatizantes chilenos, los hechos ocurridos en Avellaneda constituyen una “traición del Estado argentino”, y la manifestación busca exigir respuestas y medidas ante lo que consideran un ataque injustificado a los hinchas visitantes. Los medios de Chile han destacado la indignación de los aficionados frente a lo sucedido, calificando los episodios como un abuso y desproporción frente a los fanáticos del club.
El encuentro de vuelta por los octavos de final de la Copa Sudamericana entre Independiente y Universidad de Chile, disputado anoche en Avellaneda, terminó en un escándalo con graves incidentes de violencia, heridos y decenas de detenidos, lo que obligó a la Conmebol a suspender y posteriormente cancelar el partido por falta de garantías de seguridad.
El encuentro había comenzado con normalidad y cerró el primer tiempo con un empate 1-1, con goles de Lucas Assadi para el conjunto chileno y Santiago Montiel para el local. Sin embargo, durante la primera etapa ya se registraban enfrentamientos en las tribunas: hinchas de la U arrojaron butacas, proyectiles y bombas de estruendo hacia los sectores donde se encontraban los simpatizantes de Independiente.
La situación se agravó en el inicio del segundo tiempo, cuando integrantes de la barra brava local irrumpieron violentamente en la tribuna visitante, atacando a los hinchas chilenos. Las imágenes registraron golpes, desnudamientos forzados, caídas desde altura y escenas de extrema violencia que pusieron en riesgo la vida de los asistentes. La falta de acción tanto de la policía como de la seguridad privada profundizó el caos.

Fuentes vinculadas a la organización del encuentro confirmaron que los incidentes se vieron agravados por la ausencia de un operativo policial adecuado y la falta de un plan de seguridad efectivo por parte de la Provincia de Buenos Aires, bajo la gestión del gobernador Axel Kicillof. Además, trascendieron versiones que señalan que el desorden se habría iniciado en el sector visitante, cuando hinchas de Universidad de Chile rompieron butacas y otros elementos del estadio para arrojarlos hacia los simpatizantes de Independiente ubicados en la parte inferior, lo que derivó en la posterior reacción violenta de la barra local.
El saldo fue decenas de heridos, algunos de gravedad, y versiones que mencionan al menos tres fallecidos, además de más de 90 detenidos —en su mayoría hinchas chilenos— según los reportes oficiales. La Conmebol anunció que el caso será elevado a la Comisión Disciplinaria, mientras que la continuidad de la serie quedó en suspenso.
El episodio generó repercusiones políticas y diplomáticas. El presidente de Chile, Gabriel Boric, calificó lo sucedido como un “inaceptable linchamiento de chilenos” y envió a funcionarios de su gobierno a Buenos Aires para asistir a heridos y detenidos. Por su parte, la Conmebol y la FIFA repudiaron la violencia y anticiparon sanciones.
El partido, que debía definir la clasificación a cuartos de final, quedó marcado por uno de los hechos más graves de violencia en el fútbol sudamericano de los últimos años, donde el resultado deportivo pasó a un segundo plano frente a la magnitud de la tragedia.

