En una encendida cadena nacional, Milei defendió los logros económicos alcanzados en sus primeros 18 meses de gestión y advirtió al Congreso que no permitirá un retroceso hacia presupuestos deficitarios que pongan en riesgo la estabilidad lograda.
En un mensaje transmitido por cadena nacional, el presidente Javier Milei sorprendió con un anuncio histórico: enviará un proyecto de ley para penalizar la aprobación de presupuestos nacionales con déficit. Según afirmó, esta medida busca proteger a los argentinos de volver a caer en crisis económicas provocadas por la irresponsabilidad fiscal.
Durante su intervención, Milei hizo un repaso de sus primeros dieciocho meses de gobierno, resaltando que su llegada al poder fue respaldada por un mandato popular claro: erradicar la inflación y sentar las bases para un crecimiento sostenido. Los números que expuso marcan un cambio drástico en la economía: la inflación interanual cayó del 300% al 25%, la pobreza se redujo en 12 millones de personas —incluidos 2,5 millones de jóvenes— y la indigencia descendió del 20,2% al 7,3%. “No se puede arreglar en dos años lo que se destruyó en casi un siglo”, dijo, subrayando que los avances son fruto del sacrificio y la disciplina fiscal.

El Presidente remarcó que retroceder en este camino sería repetir “el peor historial de defaults de los últimos 100 años”, volviendo a prácticas como la emisión monetaria o el aumento de impuestos. Tales medidas —advirtió— conducirían a la hiperinflación, la pobreza y el estallido social. “No vamos a volver al pasado, no vamos a volver al sendero de la decadencia”, sentenció.
En ese marco, Milei cuestionó con dureza varias iniciativas impulsadas por el Congreso, entre ellas la reinstalación de la moratoria previsional, el aumento del salario docente y las pensiones por discapacidad, que implicarían un gasto adicional del 2,5% del PBI sin financiamiento genuino. Para el mandatario, estas decisiones reflejan la actitud de una clase política que “hace dos años perdió el poder y hará cualquier cosa por recuperarlo, incluso a costa de destruir la estabilidad económica que tanto nos ha costado conseguir”.

El mensaje presidencial también incluyó una advertencia de cara a las elecciones legislativas de octubre. Milei planteó a la ciudadanía y a los legisladores una elección entre dos modelos: el suyo, basado en superávit fiscal, reglas de mercado y crecimiento genuino; y el de la “vieja política”, responsable de décadas de crisis por gastar más de lo que se produce. “Tenemos que elegir entre la responsabilidad o el realismo mágico. Entre hacer lo correcto, aunque implique paciencia, o tomar el atajo y volver a chocar”, afirmó.
Para cerrar, citó a Virgilio y Ludwig von Mises, pidiendo “la bendición de Dios y las fuerzas del cielo” para continuar su lucha contra lo que llamó “la adicción política al gasto sin respaldo”. Y dejó un mensaje claro: esta batalla se definirá en las urnas, y él está dispuesto a darla hasta el final. “Jamás cedamos frente al mal. Vamos a combatirlo con mucha más fuerza”, concluyó.
