River quedó eliminado del Mundial de Clubes tras perder 2-0 frente al Inter de Milán en Seattle, en un partido que selló su despedida en la fase de grupos. El equipo de Marcelo Gallardo llegaba al duelo con la obligación de ganar o empatar 2-2, esperando que el Monterrey se imponga sobre Urawa Reds, quienes jugaban en paralelo. Sin embargo, no logró romper el cero y terminó jugando en inferioridad numérica. Con un segundo tiempo cuesta arriba, River no encontró respuestas y se despidió del certamen.

Gallardo se vio obligado a improvisar en el mediocampo por las ausencias de Enzo Pérez, Kevin Castaño y Giuliano Galoppo, suspendidos por acumulación de tarjetas. Aun así, River se plantó con actitud desde el inicio con: Armani; Montiel, Martínez Quarta, Paulo Díaz, Acuña; Aliendro, Kranevitter, Maxi Meza; Mastantuono, Colidio y Borja. Del otro lado, Cristian Chivu apostó por su once titular, con Lautaro Martínez y Pio Esposito en el ataque, y nombres de jerarquía como Barella y Bastoni.
El primer tiempo mostró a un River valiente, dispuesto a discutirle el protagonismo al subcampeón de la Champions. En los primeros 15 minutos tuvo varias aproximaciones claras: Mastantuono probó desde afuera, Kranevitter provocó un error que derivó en un córner, y Paulo Díaz cortó una contra con un cruce impecable. Sin embargo, las más peligrosas fueron de Inter: un remate bloqueado por MQ a Esposito, un cabezazo del propio delantero que se fue alto, y un disparo ancho de Lautaro tras una pérdida en el mediocampo. La primera mitad terminó sin goles, con River mostrando entrega pero también signos de desgaste.

Ya en el complemento, el desarrollo cambió por completo. River comenzó a sufrir los ataques italianos y el partido se quebró tras un error grave de Martínez Quarta: quiso controlar hacia atrás, regaló la pelota y luego cometió una falta que le valió la roja directa. A partir de ahí, todo fue cuesta arriba para el equipo argentino. Chivu aprovechó la superioridad numérica y mandó cambios ofensivos. Primero, Esposito abrió el marcador a los 71 minutos, tras una jugada con espacios ante un River mal parado.
Gallardo agotó los cambios: entraron Pezzella, Lanzini, Costantini, Nacho Fernández, pero el equipo no logró reaccionar. Borja tuvo un cabezazo lejano que no llevó peligro, Colidio desperdició una clara y Armani salvó dos mano a mano claves. En el tiempo de descuento, Bastoni selló el 2-0 final tras un nuevo error defensivo, y para colmo, Montiel fue expulsado por una agresión tras una discusión sobre el cierre del partido.

El segundo tiempo fue frenético, cargado de tensión y frustración. River intentó sostener su plan pese a la inferioridad, pero el desgaste físico y las desatenciones defensivas terminaron inclinando la balanza para el Inter, que con oficio, jerarquía y un jugador más, cerró el duelo con autoridad. Ya sobre el final del encuentro hubo un picante cruce entre Acuña y el DT del Inter y el central Dumfries, este último salio corriendo al vestuario apenas termino el partido.

Mastantuono mostró destellos pero no pudo liderar al equipo como se esperaba, mientras que Colidio tuvo un gran desgaste sin claridad en los últimos metros. Borja se vació físicamente y Acuña, Montiel y Armani fueron de lo mejor del Millonario. El resto acompañó con voluntad, pero ante un rival de tamaña jerarquía, no alcanzó. Cabe destacar el aliento incansable de los 40 mil hinchas de River que viajaron a Seattle, llenaron el estadio y alentaron hasta el último minuto. Pese a la eliminación, despidieron al equipo con “yo a River lo quiero de verdad” y con “Quiero la libertadores, y un bostero…”.

River, que se había ilusionado con hacer historia en el Super Mundial de Clubes, ahora deberá cambiar el chip rápidamente: en menos de dos semanas comienza su llave de octavos de final en la Copa Libertadores frente a Libertad. Gallardo tendrá que trabajar sobre lo anímico, recuperar soldados y ajustar detalles de cara al gran objetivo del semestre.
