El Jefe de Gabinete de la Nación se consolida como pieza clave en el círculo de poder de Javier Milei. Guillermo Francos, actual Jefe de Gabinete, ha dado un nuevo paso en su centralidad dentro del gobierno de Javier Milei. En las últimas semanas, su influencia se ha intensificado y todo indica que se suma al llamado “triángulo de hierro”, el núcleo de poder que conduce las decisiones más estratégicas del oficialismo.
Hasta ahora, ese esquema de conducción estaba encabezado por el propio Presidente, el asesor Santiago Caputo —el estratega político y comunicacional— y el jefe Karina Milei -la armadora de LLA y mano derecha del Presidente. La incorporación de Francos en ese reducido grupo marca un nuevo equilibrio interno, con un perfil más político y negociador en una administración que comenzó con fuerte impronta técnica y confrontativa.
La llegada de Francos a ese nivel de influencia no es casual. Su rol como articulador con los gobernadores, el Congreso y diversos actores institucionales lo convirtió en un interlocutor privilegiado en momentos donde el Gobierno necesita ampliar respaldos para avanzar con su programa de reformas estructurales. Su experiencia y estilo pragmático han sido claves para lograr acuerdos en escenarios de alta tensión.

El “triángulo de hierro” representa, en la jerga libertaria, el corazón operativo del poder presidencial. Con Francos como parte de este tridente, el Gobierno parece reconocer la necesidad de dotarse de mayor plasticidad política para sostener su agenda, sin resignar su identidad disruptiva.
Fuentes oficiales reconocen que Francos “ya no es sólo un negociador”, sino un articulador político con acceso directo al Presidente y a su entorno más íntimo. Su presencia fue determinante durante el tratamiento de la Ley Bases, las reformas fiscales y las negociaciones con el círculo rojo.

La lógica del “triángulo de hierro” sigue firme en la toma de decisiones estratégicas, pero ahora opera con un brazo político que da aire a la gestión. En ese sentido, Francos es más que un ministro: es el enlace entre el poder verticalista de Milei y el sistema político tradicional que el Gobierno necesita para avanzar.
