Tucumán vive un desorden ciudadano que afecta a los pasajeros por la improlijidad del Gobierno al designar un sinfín de tarjetas para subirse a los colectivos. “Lo ocurrido en el complejo Belgrano (caos total en los canjes de tarjetas) no es un hecho aislado ni exclusivo del gobierno actual: es la continuidad de un sistema que improvisa”, dice el comunicado de LLA Tucumán.
“El sistema ha sido capturado por una casta política y empresarial que maneja el Estado como propio”, señalan los mileístas. Continuando por esa vía critica, el texto asegura: “Este desastre refleja el fracaso del llamado “Estado presente”, que se entromete donde no debe -creando sistemas cerrados, politizados y burocratizados- al mismo tiempo que descuida lo esencial: servicios básicos”.

El Gobierno nacional como modelo ejemplar
Encontrando las virtudes en la gestión libertaria, desde el partido tucumano la colocaron como ejemplo y aseguraron que se debe promover un “sistema más justo y moderno” donde se subsidie a la demanda y el usuario sea realmente beneficiado. “Tucumán sostiene un esquema donde el grueso de los fondos va a las empresas, con escasa trazabilidad pública y sin control social efectivo”, demandaron.
El poco cuidado acerca de la plata de la gente
En el final del comunicado, el foco de la crítica se puso sobre el destrato hacia la gente y su dinero; dejando sin validez el saldo con el que cuentan los usuarios en su Tarjeta Ciudadana y el desembolso extra de $3.000 para adquirir una Tarjeta Independencia.
“Los tucumanos no quieren limosnas, quieren un transporte digno, reglas claras y libertad para elegir”, sentenció.
