Este lunes se produjo una amenaza de bomba en la sede de la AMIA, lo que desencadenó un despliegue de seguridad en los alrededores del edificio. Este incidente marca el primer caso luego de que Argentina incrementara sus protocolos de seguridad ante la posibilidad de ataques terroristas.
La amenaza fue recibida por teléfono minutos antes de las 14:20, lo que resultó en el cierre del tráfico en la calle Pasteur al 600, donde se ubica la sede de la institución.
El operativo de seguridad está siendo llevado a cabo por la Policía Federal, que también alertó a la Policía de la Ciudad, y cuenta con la participación de los Bomberos. Según fuentes policiales, se trató de una amenaza pública dirigida a la AMIA.
Hasta el momento, las inspecciones realizadas tanto dentro como fuera del edificio han resultado negativas, según la información obtenida.
La Policía de la Ciudad ha tomado medidas preventivas, incluyendo cortes en la zona, y se han evacuado también edificios contiguos.
En la escena, dos brigadas de la Policía Federal, una de ellas compuesta por perros entrenados en la detección de explosivos, están llevando a cabo una búsqueda minuciosa dentro del edificio en busca de posibles objetos sospechosos.
A mediados de abril, después de los enfrentamientos entre Israel e Irán, el Ministerio de Seguridad había intensificado los controles en lugares sensibles, como el edificio de la AMIA.
La amenaza de bomba en la AMIA surge horas después de que el grupo terrorista palestino Hamás aceptara un alto el fuego en el conflicto con Israel.
La AMIA emitió un comunicado confirmando la amenaza de bomba, indicando que recibieron una intimidación telefónica durante el día de hoy.
“Tal como lo establece el protocolo de seguridad, en conjunto con la DAIA y el DAC, se decidió dar intervención al Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal Argentina”, precisaron.
Indicaron en tanto que como parte de los “procedimientos preventivos”, la Policía Federal realiza “una revisión, circulando por las instalaciones”.
