Especial Tucumán Digital. A tan sólo 30 kilómetros de San Miguel de Tucumán, tras pasar la selva de yungas por una ruta zigzagueante se llega a las Sierras de San Javier por el camino cuyo destino es Villa Nogués, poblado ideal para estar en contacto de la naturaleza y ver la urbe tucumana desde la montaña.
Villa Nogués, “la Suiza tucumana” como la llama el diario La Nación de Buenos Aires, surgió en 1899, cuando el ex gobernador Luis Nougués erigió una vivienda en un fundo familiar que estaba dentro de las tierras del Ingenio San Pablo.
Localidad exclusiva y emplazada en las serranías que son la antesala a los Nevados del Aconquija y que recuerda también al Piamonte suizo. El enclave vacacional se fue desarrollando a medida que el terrateniente que la fundó fue vendiendo parcelas a familiares y amigos de la aristocracia tucumana que también construyeron casas de estilo a lo que se sumó una agraciada capilla y un hotel.

Cuenta con un tradicional club social conocido como Hostería de Villa Nougués que a sus servicios de hostelería incorporó una cancha de tenis. Deporte que se convirtió en el preferido por la elite que pobló el lugar para entretenerse los fines de semana y en verano. El lugar cuenta también con un restaurante y salón de eventos sociales muy concurrido donde hasta la actualidad se celebran casamientos.
Frente a la hostería está la Iglesia El Sagrado Corazón de Villa Nougués que se popularizó hasta convertirse en la postal del área. Su arquitectura es neogótica y fue construida en 1918.
El enclave es ideal para cortar la semana, salir de la vorágine de la ciudad y relajarse en la naturaleza de la mano de los lindos paisajes, la gastronomía tradicional tucumana, las caminatas a cielo abierto, el deporte de montaña y la práctica de tenis.

