El Producto Interno Bruto norteamericano registró entre julio y septiembre su mayor avance en un año, impulsado por la firmeza del consumo masivo y la fuerte inversión corporativa en infraestructura para inteligencia artificial.
La actividad económica en Estados Unidos mostró una importante aceleración durante el tercer trimestre de 2026, alcanzando una tasa de crecimiento anualizada del 3,4%, según la primera estimación difundida por el Departamento de Comercio. El guarismo superó el 3,1% proyectado previamente por los analistas financieros de Wall Street y marcó un marcado repunte frente al 2,2% contabilizado en el período abril-junio.
El indicador que mide las ventas finales a compradores privados internos —excluyendo el impacto del comercio exterior, los inventarios y la erogación estatal— avanzó a un ritmo del 4,9% anualizado, registrando su desempeño más elevado desde mediados de 2021.
La inteligencia artificial como motor de inversión privada y la presión inflacionaria
El ritmo expansivo estuvo impulsado de forma decisiva por el dinamismo en la construcción corporativa, donde el despliegue de infraestructura orientada al desarrollo de inteligencia artificial (centros de cómputos y capacidad tecnológica) ocupó un lugar central. Según estimaciones privadas, las inversiones destinadas a este segmento representarán cerca del 1,9% del PIB estadounidense.
A pesar del sólido comportamiento de la producción general, la dinámica inflacionaria continuó ejerciendo presión sobre la economía familiar. Con un índice de precios al consumidor que se aceleró al 3,7% interanual hacia fines del trimestre, el ingreso medio de los trabajadores ajustado por inflación acumuló seis meses consecutivos de caídas, resintiéndose de forma más acentuada en los estratos de menores ingresos por el encarecimiento de los combustibles.
