Durante años, Yerba Buena fue presentada como una de las ciudades con mejor calidad de vida de Tucumán. Sin embargo, cada vez son más los vecinos que cuestionan el rumbo de la gestión municipal y denuncian una creciente contradicción: el constante aumento de las tasas municipales no se refleja en una mejora visible de los servicios públicos.
Las críticas apuntan al deterioro de calles, problemas de tránsito, deficiencias en el mantenimiento de espacios públicos, falta de planificación urbana y sectores donde la infraestructura parece haber quedado rezagada frente al acelerado crecimiento demográfico de la ciudad.
A esto se suma el malestar por la presión tributaria. En los últimos años, las tasas municipales registraron fuertes incrementos que generaron controversia política y reclamos de vecinos y comerciantes, quienes sostienen que el costo de vivir o invertir en Yerba Buena es cada vez más elevado. Diversos sectores opositores vienen cuestionando que los aumentos no fueron acompañados por una mejora proporcional en los servicios que presta el municipio.
La discusión también llegó al Concejo Deliberante. En los últimos meses incluso se presentaron proyectos para eliminar el cobro de tasas municipales dentro de la factura de energía eléctrica, bajo el argumento de brindar mayor transparencia tributaria y reducir la carga sobre los contribuyentes.
Mientras tanto, vecinos de distintos barrios aseguran que persisten problemas históricos vinculados al tránsito, la planificación urbana y la infraestructura básica. Las críticas sostienen que Yerba Buena creció de manera acelerada durante los últimos años, pero sin que ese crecimiento estuviera acompañado por obras estructurales suficientes para responder a las nuevas demandas de la ciudad.
En este contexto, el debate sobre el modelo de gestión vuelve a instalarse en la agenda pública. Para los sectores críticos, Yerba Buena se convirtió en una de las ciudades con mayor presión tributaria de la provincia, mientras que muchos vecinos consideran que los servicios municipales no están a la altura de lo que pagan.
La discusión promete profundizarse en los próximos meses, en una ciudad donde cada vez más contribuyentes exigen menos impuestos, mayor eficiencia y respuestas concretas a problemas que, según denuncian, siguen sin resolverse.
