El efecto RIGI comienza a traducirse en inversión concreta: la minera Vicuña, integrada por BHP y Lundin Mining, anunció un desembolso total de USD 18.000 millones para desarrollar los proyectos Josemaría y Filo del Sol, en San Juan. La inversión posiciona a la Argentina nuevamente en el mapa global del cobre, el oro y la plata, con una operación proyectada a más de 70 años y una primera etapa de USD 7.000 millones entre 2027 y 2030.
El anuncio fue celebrado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó que el proyecto “no existiría sin el RIGI”, en referencia al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones impulsado por el Gobierno. La compañía presentó su Evaluación Económica Preliminar (PEA), donde confirmó cifras superiores a las estimadas inicialmente. Durante los primeros 25 años completos de producción se prevé un promedio anual de 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata, lo que ubicaría al emprendimiento entre los cinco más importantes del mundo en esos minerales.
El CEO de Vicuña, Ron Hochstein, definió el desarrollo como “una oportunidad transformacional para la Argentina”, al destacar su potencial para generar exportaciones, empleo y crecimiento sostenido. En un contexto en el que el país no produce cobre desde 2018, el proyecto adquiere relevancia estratégica frente a la creciente demanda global vinculada a la transición energética. La empresa solicitó su adhesión al RIGI bajo la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo, accediendo a beneficios fiscales y estabilidad jurídica.

La iniciativa se desplegará en tres etapas: primero el desarrollo de Josemaría, luego la explotación de los óxidos de Filo del Sol y, finalmente, la ampliación de la planta concentradora y el tratamiento de sulfuros. De concretarse la decisión final de inversión hacia fin de año, en 2026 comenzarán las obras de ingeniería y preparación, con vistas a iniciar la producción en 2030.
