La canasta alimentaria registró una caída histórica del 0,4% en mayo, marcando su primera baja mensual desde la pandemia. La canasta total, en cambio, apenas subió un 0,1%.
En un hecho inédito desde 2020, los precios de la canasta básica alimentaria (CBA) bajaron en mayo de 2025, con una variación mensual del -0,4%, según informó el INDEC. Se trata del primer retroceso desde que se retomó la serie actual en 2016, y representa un alivio relativo frente a una inflación persistente que golpea los bolsillos argentinos.

Esta caída de la canasta alimentaria impacta directamente en la medición de la línea de indigencia. En este contexto, una familia tipo, compuesta por dos adultos y dos niños, necesitó $500.281 en mayo para no caer por debajo de esa línea.
El descenso en la CBA se explica en gran parte por fuertes bajas en productos estacionales, especialmente frutas y verduras. En el Gran Buenos Aires, la lechuga registró una caída del 25,3%, el limón bajó un 23% y la naranja un 10,5%. También hubo disminuciones en otros productos básicos como azúcar, sal, vino, filet de merluza y galletitas de agua envasadas.

En cambio, la canasta básica total (CBT), que contempla además bienes y servicios no alimentarios y marca la línea de pobreza, aumentó apenas un 0,1%. Así, una familia necesitó $1.110.624 para no ser considerada pobre.
A nivel interanual, la CBA aumentó un 29,3% y la CBT un 30,5%. En lo que va del año, la canasta alimentaria acumula un alza del 11,3%, mientras que la canasta total subió un 8,4%, reflejando la volatilidad de los precios de los productos esenciales.
El INDEC elabora la CBA en base a las necesidades nutricionales de un varón adulto entre 30 y 60 años con actividad moderada, mientras que la CBT se calcula ampliando ese universo de consumo a través del coeficiente de Engel, que mide la proporción entre gastos alimentarios y totales.
