El entrenador de Boca Juniors, Fernando Gago, se enfrenta a un escenario de máxima incertidumbre. Si bien dirigirá al equipo este viernes ante Rosario Central, ese partido podría ser su última presentación como técnico del Xeneize.
La eliminación prematura de Boca Juniors en la Copa Libertadores, a manos de Alianza Lima, desencadenó una crisis interna que puso en la cuerda floja la continuidad de Gago. A pesar de los rumores de un despido inmediato, finalmente se confirmó que el entrenador de 38 años dirigirá al equipo en la fecha del campeonato local, en un partido clave para la recuperación del equipo. No obstante, la situación sigue siendo incierta y podría marcar el final de su ciclo en el club.
En una conferencia posterior a la derrota en la Bombonera, Gago dejó en claro que se sentía con fuerzas para continuar. “Me siento con fuerzas ciento por ciento. Creo que pasa desde el lado del futbolista, del entrenador, de querer tener revancha ya. Obviamente, duele el resultado, quedar eliminado, es una situación incómoda, pero vamos a seguir trabajando”, expresó con firmeza.
Sin embargo, el respaldo del plantel, los hinchas y la dirigencia ha disminuido notablemente. La eliminación de la Libertadores, el principal objetivo de la temporada, dejó una herida difícil de sanar. La reunión entre Gago y parte del Consejo de Fútbol, encabezada por Marcelo Delgado y Mauricio Serna, fue clave para que el DT mantuviera su puesto para este último partido, aunque la presión sobre él es extrema. A pesar de la firmeza mostrada por el entrenador en la charla, se sabe que un buen resultado frente a Rosario Central es crucial para extender su ciclo en el club.
El entorno para el partido de mañana es hostil. Gago será recibido por una Bombonera expectante, pero también crítica, tras la frustración por la eliminación en la Copa. La victoria es vista como un requisito no solo deportivo, sino emocional, tanto para él como para los jugadores. Sin embargo, en Boca Predio consideran que un buen resultado ante el equipo rosarino podría solo “estirar la agonía”, sin resolver la crisis de fondo.
El Consejo de Fútbol no ha tomado la decisión de cesarlo de inmediato, principalmente por la falta de tiempo para planificar el reemplazo y las dificultades logísticas que conllevaría un cambio de entrenador a tan corto plazo. Además, el alto costo que significaría la salida de Gago es otro factor determinante. Según trascendió, su desvinculación de Chivas de Guadalajara requirió un esfuerzo económico significativo y la rescisión de su contrato con Boca implicaría una indemnización que podría rondar entre 1,5 y 2 millones de dólares.
Mientras tanto, los nombres para suceder a Gago empiezan a circular. Aunque la danza de candidatos no se ha formalizado, Raúl Cascini, miembro del Consejo, viajó a Santa Fe con la Reserva, lo que podría estar relacionado con las negociaciones por un posible reemplazo. El Kily González, quien actualmente dirige a Rosario Central, aparece como una opción que ya estaba en la órbita del club. Otros entrenadores como Gabriel Milito, Gabriel Heinze, Rodolfo Arruabarrena y Néstor Pekerman también figuran como posibles reemplazos, aunque aún no se han dado avances concretos.
Este viernes, a las 20:00 en la Bombonera, Gago tendrá la oportunidad de cambiar su destino. Un triunfo ante Rosario Central podría darle un respiro, pero los vientos en Boca ya soplan fuerte, y el futuro del entrenador parece depender de un solo partido.
