Las causas de los dolores corporales tras una práctica deportiva y de ejercicios es habitual, aunque su origen es poli causal y amerita un estudio realizado por especialistas. Para evitarlos, es clave seguir algunos consejos. El dolor es una respuesta inflamatoria a los tejidos dañados.
Por lo general es solo un efecto secundario de un entrenamiento duro, después del cual el cuerpo se recuperará por sí solo. Sin embargo, ignorar un músculo adolorido y seguir entrenando, se corre el riesgo de sufrir lesiones más graves.
Para evitarlos, existen técnicas sencillas que ayudan a prevenir los dolores, recuperarse adecuadamente y evitar lesiones.
La teoría del daño muscular inducido por el ejercicio sostiene que los dolores son el resultado de pequeños desgarros en el tejido muscular.
También se sostiene que los dolores podrían deberse a la irritación e inflamación de la fascia, un tejido conjuntivo grueso y de apoyo que recorre todo el cuerpo.
Es importante considerar un calentamiento dinámico que hará que el tejido sea más resistente al entrenamiento que te espera. Es importante conocer su propio nivel de condición física antes de hacer ejercicio, sobre todo si es la primera vez que se hace alguna actividad o se vuelve a hacer después de una pausa.
Para aliviar dolores, aunque no es bueno hacer ejercicio intenso mientras se está adolorido, los movimientos de baja intensidad son útiles. Los ejercicios más ligeros hacen fluir la sangre y ayudan a avanzar en el proceso de recuperación: paseos sencillos, nadar un poco o incluso hacer unas cuantas series de sentadillas con el peso del cuerpo.
