Un usuario en redes sociales mostró una pintada en un barrio del municipio de Alderetes donde se ve “Rossana Chahla 2027” pintado de color rosa, un color ajeno al Partido Justicialista. La difusión se dio a través de la red social X (ex Twitter) por medio de un tuitero conocido como “Pichichodorni”.
El episodio reactivó la discusión interna dentro del peronismo tucumano, donde las tensiones y disputas entre sectores han estado presentes desde hace algún tiempo. El oficialismo del PJ y Chahla vienen construyendo una relación política compleja: aunque han compartido espacios institucionales y, en algunos casos, respaldos políticos conjuntos, también han existido fuertes tensiones y diferencias estratégicas en el armado electoral y la definición de roles dentro del partido.
En los últimos años, el peronismo de Tucumán experimentó diversas peleas internas, con episodios de disputas por candidaturas y posiciones de poder que, en muchos casos, alimentaron versiones mediáticas sobre rupturas o roces. La pérdida de un diputado clave desató tensiones entre Jaldo y Chahla en el pasado, dejando entrever diferencias que todavía son materia de análisis en el ámbito político local.
La discusión sobre una posible candidatura de Chahla a la gobernación en 2027, por ahora, permanece en el terreno de los rumores del ámbito y las versiones surgidas en redes sociales por militantes peronistas. Sin embargo, el episodio de Alderetes volvió a poner sobre la mesa un debate que muchos sectores del peronismo tucumano ya venían analizando: la estrategia interna del partido de cara a los próximos comicios, las ambiciones personales de sus principales referentes y la posibilidad de que surjan nuevos liderazgos y tensiones o rupturas en el camino hacia 2027.

